IMSS (Importa Mother Su Salud)



10 de octubre de 2026

Entre las instituciones surgidas como consecuencia de la Revolución mexicana, la primera de carácter social de la historia, es sin duda el Instituto Mexicano del Seguro Social, anhelo cumplido de muchas generaciones y que con el tiempo incorporaría no solo los servicios de salud, sino una gama impresionante de prestaciones que incluían cultura, prevención, cuidados familiares, vivienda, recreación y pensiones que aseguraran una vejez digna.

Sin duda alguna, la justicia social, anhelo de la Revolución Mexicana, había quedado establecida en la Constitución de 1917, cuyo artículo 123 fracción XXIX reza: “Se considera de utilidad pública la expedición de la Ley del Seguro Social y ella comprenderá seguros de invalidez, de vida, de cesantía involuntaria del trabajo, de enfermedades y accidentes, y otras con fines análogos”.

En lo que se refiere al contexto internacional, la creación del IMSS se vio influenciada porque en muchos países de América –Chile, Perú, Venezuela, Brasil, Uruguay y Argentina– estaban vigentes leyes de seguro social que favorecían a millones de familias proletarias. Y qué decir de Europa, en donde existía ya una legislación al respecto.

En 1925, el gobierno de Álvaro Obregón elaboró el primer proyecto de Ley de Seguro Social, el cual no llegó a cristalizar. Sin embargo, sirvió para canalizar una corriente de opinión favorable a este tipo de disposición. En ese año también se estableció la Dirección General de Pensiones Civiles de Retiro, para los empleados federales.

De 1932 a 1940 se elaboraron diversos proyectos de seguridad social en los departamentos del Trabajo y Salubridad, en las secretarías de Gobernación y de Hacienda, y en la Comisión de Estudios de la Presidencia de la República. Sin embargo, ninguno prosperó.

El 1 de diciembre 1940, al hacerse cargo de la primera magistratura de la nación, Manuel Ávila Camacho expresó ante el Congreso de la Unión el propósito de consolidar una política gubernamental de seguridad social, pero fue hasta el 2 de junio de 1941 que creó la Comisión Técnica para la elaboración del Proyecto de Ley de Seguros Sociales, designando como presidente de la comisión al secretario del Trabajo y Previsión Social, el licenciado Ignacio García Téllez.

A lo largo de 1943, el IMSS se preparó para la apertura de sus servicios. Contaba en ese entonces con 207 empleados y su primer centro de operaciones estuvo en la calle de 16 de septiembre, de donde se trasladaron tiempo después a Rosales 11. Allí contaba con un espacio más amplio para realizar las primeras inscripciones de patrones y asegurados. El primer servicio médico se dio a los empleados del IMSS en el edificio de la primera sede, para después instalar algunos consultorios y la farmacia en la calle de Ignacio Mariscal 7.

El primer director de la nueva institución fue el licenciado Santos Guajardo, pero el 3 de enero de 1944 el cargo pasó a manos de García Téllez. Ese año no fue ciertamente fácil para el IMSS, ya que existía inconformidad de parte de la sociedad hacia la nueva institución, lo que contrastó con el optimismo y empuje de sus empleados.

Pero todo tiene un final y en esta historia las dinámicas sociales y económicas pareciera que influyen aun más para lograr el colapso de un bien social que por décadas se mantuvo en el colectivo y que ahora ha perdido prestigio y credibilidad.

El IMSS no usa la palabra quiebra. En su Informe al Ejecutivo Federal y al Congreso de la Unión sobre la Situación Financiera y los Riesgos del IMSS 2025-2026, asegura tener "suficiencia financiera para operar durante los siguientes 10 años" ¿será?

La Jornada reseñó el documento el 10 de julio en una nota cuyo titular arranca así: "El IMSS, grave". Según esa nota, el mismo informe reconoce que sus ingresos "serán suficientes únicamente hasta 2031" y que a partir de entonces "prevé utilizar sus reservas". También admite que "desde 2036, se presentará un déficit actuarial". Traducido a la economía de cualquier hogar: la despensa alcanza para diez años, siempre y cuando a partir del quinto uno se coma los ahorros.

Se acabo, solo es cuestión de tiempo, sálvese quien pueda o que haya ahorrado lo suficiente para momentos difíciles. Quisiera en verdad no ser alarmista pero los números y los reclamos que se llevan a cabo por parte del derecho habiente, así como de los trabajadores de la institución parece que incluso superan mis palabras escritas en esta columna.

¿Tú lo crees? Yo también.