El Efecto AMLO: La Verdadera Fuerza del PRIMOR en Hidalgo.



Los políticos de PRIMOR son lo mismo de siempre, a través del oportunismo se colgaron del efecto AMLO para conservar sus privilegios.

#Opinión | Jorge Montejo.

En Hidalgo, el arte de hacer política ha alcanzado su máxima expresión: la apropiación del poder para convertirse en millonarios. Un grupo selecto de políticos ha perfeccionado esta estrategia, transformando el gobierno en su mina de oro personal. No lo han hecho solos; empresarios corruptos y prestanombres han sido sus leales cómplices, creando así el brillante sistema del "capitalismo de cuates". Los exgobernadores de Hidalgo, con su astucia sin igual, han acumulado fortunas impresionantes.

Para estos visionarios, la ideología política es tan relevante como las previsiones meteorológicas en Marte. Durante más de 95 años, han convertido la política en una ambición personal, un trampolín hacia el enriquecimiento privado. La colectividad, por supuesto, es una distracción molesta. Nos han inculcado la idea de que no hay colores ni diferencias de pensamiento; solo la unidad en torno a su manera impoluta de hacer política. Los medios de comunicación, siempre listos para colaborar, les brindan la legitimidad que necesitan.

En 2018, ante la llegada de AMLO y el cambio democrático, el gobierno priista de Omar Fayad trató de avasallar el Congreso de Hidalgo con un toque de violencia, utilizando vándalos para mantener el control político. La redacción de un documento solicitando la desaparición de poderes en Hidalgo fue un movimiento brillante para controlar a Fayad. Sin embargo, la destreza de Ricardo Monreal permitió que este documento se convirtiera en una herramienta de negociación, entregando la gubernatura de Hidalgo a Morena.

Este suceso desencadenó una ola de oportunismo en el seno del movimiento de AMLO en Hidalgo. Fayad, siempre un paso adelante, preparó el camino para la infiltración priista en Morena. Los políticos del grupo de Osorio Chong y el propio Fayad desplegaron su estrategia del Caballo de Troya, excluyendo a las bases de Morena y apoderándose del movimiento democrático con la compra de actores políticos orquestada por el exsecretario de gobierno Simón Vargas.

La mafia del poder no tardó en manifestarse en Morena Hidalgo, con figuras como Natividad Castrejón, ex empleado de Osorio Chong, cerrando filas a las bases de izquierda y permitiendo la infiltración del grupo de Chong. Fayad, un hábil negociador, aseguró posiciones para su grupo político a través del empresario Juan Carlos Martínez. Gracias al efecto AMLO, los priistas se infiltraron en Morena, manteniendo sus privilegios ante el cambio democrático.

Los candidatos de Morena en Hidalgo, presumiendo de victorias que en realidad son del efecto López Obrador, han logrado sorprender a nadie. Tal como en los tiempos del PRI, Morena arrasó en Hidalgo con un carro completo, dejando a expriistas disfrazados de guinda la tarea de generar iniciativas y proyectos ciudadanos.

Como si se tratara de una telenovela, los presidentes municipales de Pachuca y Mineral de la Reforma, Israel Félix y Sergio Baños, han demostrado que el verdadero cambio político es que nada cambie. Ambos, conocidos por su estrecha relación y estrategias calcadas, entregaron el control político a sucesores que son versiones políticas de sí mismos, asegurando la continuidad del legado de Omar Fayad.

Para mantener las apariencias, se anunció con bombo una auditoría a Sergio Baños. Una auditoría que, como es tradición, comienza con gran fanfarria y termina en el olvido, sin resultados ni consecuencias. Una cortina de humo perfecta para entretener al público mientras todo sigue igual tras bambalinas. Israel Félix, no queriendo quedarse atrás, fue multado por el Tribunal Electoral, por actos anticipados de campaña en un acto de circo donde las multas son simbólicas y los protagonistas salen ilesos.

Esta estrategia es un homenaje a Omar Fayad, maestro en buscar chivos expiatorios. Es la táctica eterna de simular acción para asegurar que nada cambie. Fayad puede sentirse orgulloso de sus aprendices, quienes han seguido sus pasos con admirable (y risible) precisión.

Mientras la ciudadanía espera cambios reales y auditorías genuinas, la realidad es un guion repetido. Los actores cambian de nombre, pero el libreto sigue siendo el mismo. La obra continúa, y el control político permanece firmemente en las mismas manos, esforzándose por aparentar una rendición de cuentas que, todos sabemos, no sucederá.

En el gran teatro de la política local, la función sigue. Y mientras tanto, el ojo al macho sigue perfectamente tapado.

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Pd. En la fotografía observamos a Marco Rico, presidente de Morena en Hidalgo, cercano a Osorio Chong, que ahora se reúne con sus ídolos del GPI de Omar Fayad, para facilitarles su entrada en el movimiento de AMLO.