¿A donde quedó la embajada?



Alonso Quijano

Medios chayoteros y políticos de PRIMOR aseguraban que al exgobernador de Hidalgo, Omar Fayad, le iban a dar una embajada por haber entregado el gobierno a morena.

En las elecciones pasadas en el estado de Hidalgo, la unión de la izquierda resultó ser un factor determinante en la contienda, evitando un desenlace similar al ocurrido en Coahuila. Sin embargo, esta alianza política no estuvo exenta de controversia, con acusaciones de traiciones y acuerdos oscuros que dejaron una huella imborrable en el panorama político de la región.

La izquierda hidalguense, en un acto de unidad y disciplina, se unió con el objetivo de evitar que Morena sufriera una derrota similar a la que experimentó en Coahuila. Esta estrategia se centró en respaldar la candidatura de Menchaca, expriista con más de 20 años de militancia. De no haberse unido, el resultado podría haber sido otro, poniendo en riesgo el liderazgo de Morena en la entidad.

Sin embargo, la alianza entre Morena y figuras políticas con un pasado en otros partidos, como expriistas y expanistas, así como la cercanía con caciques locales, generó descontento y acusaciones de traición por parte de la izquierda hidalguense. La figura del exgobernador de Hidalgo, Omar Fayad, desempeñó un papel crucial en este escenario, al cambiar de lealtades políticas y apoyar a Morena.

Un dato revelador fue la votación en la revocación de mandato dos semanas antes de las elecciones de Hidalgo, donde AMLO obtuvo un gran respaldo con más de 400 mil votos. Curiosamente, dos semanas después, Menchaca logró obtener 600 mil votos, es decir 200 mil votos más, junto con Nueva Alianza, en donde lo apoyaron expriistas, caciques y políticos del viejo régimen que se aliaron con él. Esto ha llevado a especulaciones sobre pactos y acuerdos políticos que podrían haber influido en los resultados.

La incorporación de figuras como Natividad Castrejón y Napoleón González a las filas de Morena ha sido vista con escepticismo por algunos, ya que estos personajes fueron previamente identificados con el PRI de Osorio Chong y el antiguo régimen. Esta situación ha sido percibida como un insulto y traición a la izquierda que originalmente apoyó a Menchaca, quien obtuvo la victoria gracias al respaldo del pueblo y no a pactos políticos.

En resumen, las elecciones en Hidalgo estuvieron marcadas por una compleja red de alianzas y traiciones políticas, por lo que en este estado se viven tiempos como los de Fox en el 2000, en donde el pueblo pensó que existiría un cambio y resultó lo mismo.