La prensa que nunca cambia



Jorge Montejo 

02 de diciembre de 206

El periodismo hidalguense que durante años habló bien del PRI es el mismo que hoy habla bien de Morena. No hubo un viraje ético ni una revisión crítica del pasado; hubo continuidad. Las plumas, los micrófonos y los portales que antes justificaban abusos, silencios y excesos priistas ahora repiten el discurso del nuevo poder con idéntica disciplina. Cambió el partido en el gobierno, no la lógica de la cobertura.

El problema no es ideológico, es funcional. Ese periodismo no informa: opera. Su tarea es moldear la opinión pública, imponer narrativas oficiales y neutralizar la crítica incómoda. Ayer se vendía al PRI porque el PRI pagaba; hoy se vende a Morena porque Morena gobierna. Mientras esa práctica siga intacta, no habrá transformación posible, solo propaganda con distinto color.

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P.D. Así como la comida chatarra está etiquetada y obligada a advertir cuando tiene exceso de azúcar o grasas, la información pagada debería llevar un sello visible que diga lo que es: propaganda. No para censurar, sino para no engañar. Porque cuando la publicidad se disfraza de noticia, no solo se manipula la opinión pública, también se priva a la sociedad de su derecho a distinguir entre información y encargo.