El FBI pone la mira en la AFA



Jaqueline Sagaón 

08 de julio de 2026

El FBI y fiscales federales del Departamento de Justicia de Estados Unidos comenzaron a investigar las operaciones financieras de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) para determinar si sus operaciones bancarias en territorio estadounidense configuraron delitos de lavado de activos o fraude, de acuerdo con una investigación del diario La Nación confirmada por otros medios.

La pesquisa preliminar, iniciada de manera informal en 2025, está encabezada por los fiscales federales Patrick Gushue, Christopher Ting y Michael Berger. Gushue integra la Unidad de Integridad Bancaria del Departamento de Justicia, Ting proviene del estudio Latham & Watkins con especialización en investigaciones financieras, y Berger ha actuado como litigante senior en causas de lavado de activos. Los investigadores buscan reconstruir cómo la AFA, presidida por Claudio “Chiqui” Tapia, canalizó fondos —cifras que según distintos reportes oscilan entre 260 y más de 300 millones de dólares— a través del sistema bancario estadounidense mediante la empresa TourProdEnter LLC, vinculada al empresario Javier Faroni. 

Entre los elementos bajo revisión figuran sociedades como Soagu, Marmasch, Delker, Velpasalt y Mafer, que habrían recibido más de 3.1 millones de dólares sin justificar actividad comercial, según los investigadores. El empresario Guillermo Tofoni, quien denunció a Tapia y al tesorero de la AFA, Pablo Toviggino, por presunta defraudación, ya rindió testimonio ante fiscales y agentes del FBI.

Representantes de la AFA en Estados Unidos salieron al paso. Tomás Regalado, representante de la AFA para América del Norte, y el abogado Mariano Lizardo defendieron el principio de presunción de inocencia y recordaron que la apertura de una investigación no implica responsabilidad penal. Hasta el momento no se han presentado cargos ni acusaciones formales contra la AFA, Tapia o los directivos mencionados.

En paralelo, un grupo de eurodiputados pidió que se investigue al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, luego de que el organismo revirtiera la suspensión del delantero estadounidense Folarin Balogun, expulsado el 1 de julio en el partido de Estados Unidos ante Bosnia-Herzegovina. La sanción, que normalmente lo habría dejado inhabilitado para el siguiente partido, fue levantada por la FIFA después de que el presidente Donald Trump interviniera ante Infantino en nombre del jugador.

La carta fue impulsada por los eurodiputados Barry Andrews, Lara Wolters y Niels Fuglsang, y circula entre los miembros del Parlamento Europeo para recabar firmas antes de una fecha límite. Los legisladores piden a las federaciones de fútbol de la Unión Europea que impulsen al Comité de Ética de la FIFA a investigar si la presión del gobierno de Trump influyó en la decisión, así como otras posibles vulneraciones a la neutralidad política, como el Premio de la Paz que la FIFA entregó a Trump. Hasta el corte de esta nota, 35 eurodiputados habían firmado el documento.

Infantino sostuvo que le dijo a Trump que el órgano disciplinario de la FIFA es independiente. La UEFA calificó la decisión como “sin precedentes, incomprensible e injustificable”, y la federación belga presentó una impugnación formal por la elegibilidad de Balogun. Estados Unidos perdió 4-1 ante Bélgica pese a la reincorporación del jugador y quedó eliminado del Mundial.

Ambos casos mantienen bajo escrutinio internacional a dos de las estructuras más poderosas del fútbol mundial, en plena disputa del Mundial 2026 en Estados Unidos.