TLATELOLCO, CHILE, AYOTZINAPA: LA PERSISTENTE REBELDÍA DE LA MEMORIA.


Por Roberto Longoni.

Septiembre y octubre están llenos de fechas significativas para quienes consideramos la lucha por la transformación del mundo como algo imperativo hasta el día de hoy.

En 1968, como expresión de las tensiones que se vivían en contra de un orden viejo y caduco, representado tanto por el comunismo totalitarista soviético como por el capitalismo imperialista de occidente, en México se conjugo uno de los movimientos más creativos y emblemáticos de su historia: el movimiento estudiantil. Lo significativo de dicho movimiento es que más allá de su carácter estudiantil, supo cristalizar el descontento y la indignación de un pueblo que comenzaba a darse cuenta de la obsolescencia de un régimen cuasi-dictatorial disfrazado de democracia. Régimen que al comprender la amenaza que representaba el movimiento en contra de sus intereses decidió poner un alto a este a través de las balas y la represión del 2 de octubre. Los ocurrido en Tlatelolco hasta ahora es algo nebuloso, y se sigue exigiendo la verdad y la justicia.

En septiembre de 1973 las fuerzas armadas de Chile derrumbaron por medio de la fuerza el gobierno legítimamente electo del socialista Salvador Allende. Después del golpe se vivieron 17 años de una dictadura que es famosa hoy por los graves abusos y violaciones a los derechos humanos que cometió. Muchas organizaciones de familiares de víctimas y detenidos desaparecidos siguen hasta el día de hoy exigiendo una verdad y una justicia que no han llegado, aunque Chile viva un supuesto proceso de democratización desde 1990. Ni siquiera los cuerpos de sus muertos, arrojados al mar por los militares, han podido ser rescatados.

En septiembre, pero de 2014, militares y policías mataron a tres estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa Guerrero, y desaparecieron a otros 43. Las líneas de investigación apuntan a altas cúpulas del gobierno, que demostró su ineptitud e insensibilidad hacia el asunto y obstaculizó el logro de una verdadera justicia. Hasta hoy, hasta hace poco, seguimos exigiendo verdad y justicia por Ayotzinapa. 

¿Tiene sentido seguir mirando al pasado e insistiendo en la necesidad de la verdad y la justicia? “Den vuelta a la página” planteó en su momento el ex – presidente Peña Nieto, en una clara muestra de su incapacidad humana y política, y como representante de un Estado que desde 1968, y antes, ha hecho uso de la fuerza para anular a sus adversarios. 

Si seguimos mirando al pasado es porque los anhelos y esperanzas por los que se luchó en su momento no se han cumplido, y porque no sabemos la verdad de lo ocurrido. Más allá de esto, mirar al pasado tiene también un sentido de actualidad en el presente. Recuperar sus denuncias y luchas sirve para romper con el mito de un presente supuestamente armónico, y para persistir en la necesidad de que las cosas sean distintas de una vez por todas. ¡No olvidamos!