Expriistas que antes apoyaban a Ebrard ahora están con Claudia.



En un reciente movimiento político en el estado de Hidalgo, una serie de priistas y expriistas han tomado la decisión de abandonar sus antiguos partidos y unirse a las filas de Morena. Sin embargo, esta migración ha generado una profunda desilusión y pérdida de apoyo entre las bases sociales de izquierda, quienes veían en este partido la posibilidad de una verdadera transformación.

Históricamente, Hidalgo ha sido un bastión del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y la presencia priista en la región ha sido sólida y arraigada. Sin embargo, el ascenso de Morena como una fuerza política relevante ha llevado a que varios políticos priistas y expriistas reconsideren sus lealtades y busquen nuevos horizontes en el partido guinda.

El cambio de apoyo político de aquellos que antes respaldaban a Marcelo Ebrard hacia Claudia Sheinbaum ha sorprendido y desilusionado a muchos seguidores de la izquierda. Estas bases sociales, que creían en una transformación real y esperaban un compromiso genuino con los ideales de cambio y justicia social, se sienten decepcionadas al ver cómo sus representantes priorizan sus intereses personales por encima de las aspiraciones colectivas.

Esta migración masiva plantea serias interrogantes sobre los motivos detrás de estos movimientos políticos. Algunos críticos argumentan que estos cambios son impulsados por intereses personales, oportunidades de poder o beneficios a corto plazo. La falta de una explicación clara por parte de los políticos migrantes ha aumentado la sospecha y el escepticismo entre las bases sociales, quienes ahora se cuestionan si estos líderes están verdaderamente comprometidos con los principios de la izquierda transformadora.

El respaldo de estas figuras políticas hacia Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de la Ciudad de México y miembro destacado de Morena, ha generado desconfianza en aquellos que esperaban un liderazgo sólido y coherente. Los simpatizantes de la izquierda ven cómo sus líderes adoptan posiciones que parecen alejarse de los objetivos de cambio social y lucha contra la corrupción que prometieron en un principio.

Esta desilusión y pérdida de apoyo de las bases sociales de izquierda plantea un desafío para Morena. El partido se enfrenta a la tarea de recuperar la confianza de aquellos que creían en su capacidad de generar un cambio real y transformador. La necesidad de transparencia y coherencia en las acciones de los políticos migrantes se vuelve fundamental para que las bases sociales puedan nuevamente identificarse con el partido y sus líderes.

En última instancia, será el electorado de Hidalgo quien tenga la palabra final. La decepción y la pérdida de apoyo en las bases sociales de izquierda pueden influir en los resultados electorales futuros y en la configuración del panorama político en el estado. El desafío para los políticos migrantes será demostrar que su cambio de apoyo no es meramente por intereses personales, sino que responde a una visión y un compromiso real con la transformación y la justicia social.

La desilusión actual representa un llamado de atención para todos los actores políticos en Hidalgo, quienes deben reflexionar sobre la importancia de mantener la confianza y la lealtad de sus seguidores. La ciudadanía espera líderes que estén verdaderamente comprometidos con el bienestar colectivo y la construcción de un futuro mejor.