El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó la madrugada del sábado el inicio de una operación militar “intensa y permanente” contra Irán, con la que busca debilitar su capacidad bélica, frenar su desarrollo nuclear y provocar la caída del actual gobierno.
En un video difundido por la red social Truth Social, el mandatario sostuvo que el régimen iraní representa una amenaza directa para Estados Unidos, sus tropas y sus aliados. Afirmó que desde la instauración del sistema teocrático en 1979, Teherán ha promovido acciones hostiles contra intereses estadounidenses, lo que —dijo— justifica la ofensiva.
Trump apeló de manera directa a la población iraní y la llamó a levantarse una vez que concluyan los ataques. Aseguró que su administración hará lo que gobiernos anteriores evitaron y prometió respaldo militar total. También reconoció la posibilidad de bajas estadounidenses, aunque subrayó que la operación se realiza con previsiones para reducir riesgos.
Los ataques se concentran, según explicó, en misiles, fuerzas navales y grupos aliados de Irán en la región. Además, lanzó un mensaje a los integrantes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y a las fuerzas de seguridad: abandonar las armas y recibir inmunidad, o enfrentar represalias.
La ofensiva se ejecuta en coordinación con Israel y constituye el segundo golpe militar de Washington contra Irán en menos de un año, tras el bombardeo a tres instalaciones nucleares en junio pasado. El anuncio se produce semanas después de una intervención en Venezuela que concluyó con la detención de su presidente, Nicolás Maduro, lo que refuerza la línea dura adoptada por la Casa Blanca ante gobiernos considerados hostiles.
En el plano diplomático, Trump había encargado gestiones a su enviado especial Steve Witkoff y a su yerno Jared Kushner, quienes participaron en conversaciones en Ginebra con autoridades iraníes. El canciller de Omán, Badr Albusaidi, había señalado recientemente que un acuerdo era posible, aunque Trump manifestó su inconformidad con los avances y dejó abierta la vía militar.
El presidente recordó que en 2018 retiró a Estados Unidos del acuerdo nuclear negociado durante el mandato de Barack Obama, al que calificó como desfavorable. Para las nuevas negociaciones, exigía la suspensión total del enriquecimiento de uranio y el rompimiento de Irán con sus aliados armados en Medio Oriente.
Ante la escalada, la embajada estadounidense en Jerusalén instruyó a su personal a considerar la salida inmediata del país, ante el riesgo de una expansión del conflicto en la región.
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