
Jorge Montejo
20 de mayo de 2026
Pachuca, Hgo.— A medio siglo de distancia, la confirmación pública de José Antonio Rojo García de Alba sobre la creación de un frente ciudadano con miras en las próximas elecciones en Hidalgo, anunciada tras la pausa formal de su militancia en el PRI en octubre de 2025, obliga a revisitar uno de los acuerdos políticos más determinantes en la historia contemporánea del estado: la alianza que su padre, el exgobernador Jorge Rojo Lugo, forjó hace cinco décadas con el entonces emergente líder universitario Gerardo Sosa Castelán. No fue un episodio coyuntural del priismo hidalguense, sino la piedra angular de una red política cuyas ramificaciones todavía operan sobre el tablero estatal. Y su origen, según el registro histórico, no fue casual.
A Hijo de Javier Rojo Gómez, exgobernador de Hidalgo, jefe del Departamento del Distrito Federal y aspirante a la candidatura presidencial del PRI en 1946, Jorge Rojo Lugo asumió la gubernatura el 7 de septiembre de 1975 al frente del llamado Grupo Huichapan, la estirpe política dominante del estado durante buena parte del siglo XX. Su mandato, extendido hasta 1981 con un paréntesis al frente de la Secretaría de la Reforma Agraria en el gabinete de José López Portillo, llegó tras la destitución fulminante de Otoniel Miranda y la transición pacificadora de Raúl Lozano Ramírez, en un periodo de profunda recomposición institucional.
En ese escenario llegó a Pachuca, procedente del municipio de Acaxochitlán, el joven Gerardo Sosa Castelán. Nacido el 26 de julio de 1955, ingresó a la licenciatura en Derecho de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo en la segunda mitad de los años setenta. Pero su trayecto no se inició en el anonimato estudiantil. Conforme a diversos datos, el padre de Sosa lo encomendó al licenciado Rojo Lugo, un acto familiar donde influyeron figuras locales como Don Carlos Sosa, presidente municipal constitucional de Acaxochitlán durante el trienio 1979-1982 y previamente diputado secretario del Congreso del Estado de Hidalgo.
De esta forma, en la gramática política del PRI hegemónico, presentar a un joven ante el gobernador equivalía a un pacto entre patriarcados regionales, un compromiso de lealtad recíproca que se honraba durante décadas. Rojo Lugo, formado en la realpolitik del sistema con una trayectoria que incluía una diputación federal en la XLV Legislatura y delegaciones del PRI en Tabasco, Chiapas, Yucatán y Quintana Roo, comprendió de inmediato el valor del gesto.
La influencia de Rojo Lugo sobre la consolidación de lo que más tarde se conocería como Grupo Universidad operó de manera estructural y discreta. El resultado fue un entramado autónomo, con capacidad de incidir en una de las principales casas de estudio del país y de proyectar a su liderazgo en el Congreso local, en la Cámara de Diputados y, eventualmente, en la propia dirigencia estatal del PRI.
Décadas después, ya con Sosa Castelán al frente del Patronato Universitario, el Consejo Universitario de la UAEH acordó establecer el nombre de “Jorge Rojo Lugo” a la biblioteca de la Escuela de Medicina, homenaje a una deuda política y afectiva que el propio dirigente universitario nunca dejó de honrar en público. El exgobernador falleció en julio de 2010; la alianza, sin embargo, sobrevivió a sus protagonistas.
La influencia de Rojo Lugo sobre la consolidación de lo que más tarde se conocería como Grupo Universidad operó de manera estructural y discreta. El resultado fue un entramado autónomo, con capacidad de incidir en una de las principales casas de estudio del país y de proyectar a su liderazgo en el Congreso local, en la Cámara de Diputados y, eventualmente, en la propia dirigencia estatal del PRI.
Décadas después, ya con Sosa Castelán al frente del Patronato Universitario, el Consejo Universitario de la UAEH acordó establecer el nombre de “Jorge Rojo Lugo” a la biblioteca de la Escuela de Medicina, homenaje a una deuda política y afectiva que el propio dirigente universitario nunca dejó de honrar en público. El exgobernador falleció en julio de 2010; la alianza, sin embargo, sobrevivió a sus protagonistas.