La muerte de Nemesio Oseguera, conocido como “El Mencho”, no representa un freno al tráfico internacional de drogas. Especialistas señalan que, aun sin su figura al frente, los cargamentos ilícitos seguirán cruzando fronteras en volúmenes industriales, como ocurrió tras la caída de otros capos históricos.
Antes de su abatimiento en un operativo militar, Oseguera era el criminal más buscado de México, una posición que anteriormente ocuparon Joaquín "El Chapo" Guzmán e Ismael "El Mayo" Zambada. Ninguno de esos relevos en la cúpula del narcotráfico modificó de fondo el flujo mundial de estupefacientes, y los expertos descartan que ahora ocurra algo distinto.
Bajo su liderazgo, el Cártel Jalisco Nueva Generación consolidó una expansión sin precedentes: se extendió por gran parte del territorio mexicano y por decenas de países de la región, con reportes de presencia incluso en Australia, según autoridades.
La relevancia de “El Mencho” para Washington se reflejó en la recompensa de hasta 15 millones de dólares ofrecida por información que llevara a su captura. La DEA lo incluyó en su lista de fugitivos más buscados desde 2016; aunque salió temporalmente, volvió a encabezarla hasta el día de su muerte.
Pese a mantener un perfil discreto, Oseguera era visto como uno de los últimos grandes capos con control total del negocio: desde la producción de drogas hasta su traslado y distribución internacional.
Hoy, el escenario apunta a un cambio de modelo. “Se está dejando atrás la figura del líder único para dar paso a estructuras criminales más resistentes y conectadas”, explicó a BBC News Mundo Ray Donovan, exjefe de operaciones de la DEA.
Con su desaparición, la atención de Estados Unidos se desplaza hacia nuevos objetivos. El nombre del capo cambia, pero las rutas permanecen activas. El mapa del narco se reordena, mientras Washington redefine quiénes serán ahora los rostros más buscados del crimen organizado.
