20 de mayo de 2026
La imagen lo dice todo antes que cualquier declaración: Vladimir Putin camina este miércoles 20 de mayo por el Gran Palacio del Pueblo en Pekín junto a Xi Jinping, en su vigésimo quinta visita a China, menos de una semana después del viaje realizado por el presidente estadounidense Donald Trump . Al fondo, un retrato monumental de ambos líderes preside el recinto. “La foto de Xi y Putin en Pekín vale más que cualquier comunicado: sella visualmente la idea de que el centro de gravedad geopolítico se está desplazando” , escribió este martes el medio español Moncloa. En seis días, China recibió consecutivamente al presidente de la potencia que escribió el orden internacional del siglo XX —Trump aterrizó el 13 de mayo acompañado por Elon Musk, Tim Cook, Jensen Huang y otros 14 de los CEOs más poderosos de Estados Unidos— y al presidente de la potencia que más activamente lo desafía. El medio chino Global Times, citado por La República, resumió la lectura sin matices: “las visitas consecutivas de Trump y Putin muestran al país como el punto central de la diplomacia mundial” . Lo que el analista mexicano Alfredo Jalife-Rahme lleva dos décadas advirtiendo se ejecuta hoy a la vista: el sistema internacional ya no funciona bajo un solo polo de poder, y Estados Unidos recurre cada vez más a la fuerza militar precisamente porque su poder financiero y comercial ha dejado de bastar.
La cumbre Xi-Putin no fue protocolar. Ambos mandatarios firmaron este miércoles una declaración conjunta de fortalecimiento de la cooperación estratégica integral, aprobaron una segunda declaración sobre el establecimiento de un mundo multipolar y unas relaciones internacionales de nuevo tipo, y presidieron la firma de una veintena de acuerdos y memorandos en cooperación científico-técnica, energética, transporte ferroviario y políticas antimonopolio . La palabra “multipolar” ya no aparece en columnas de análisis: aparece firmada en documentos oficiales del Kremlin y del Gobierno chino. Putin destacó que las transacciones bilaterales entre ambos países en 2025 superaron los 240 mil millones de dólares y se realizaron en monedas nacionales, garantizando su fiabilidad . Es decir: la segunda mayor economía del mundo y el tercer productor petrolero del planeta operan su comercio bilateral completamente fuera del dólar. En la declaración conjunta, Rusia y China expresaron estar “completamente de acuerdo” en que los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán vulneran el derecho internacional .
La guerra contra Irán es el frente más cruento del nuevo tablero. El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel bombardearon por sorpresa varias ciudades iraníes en plenas negociaciones diplomáticas; murieron el líder supremo Alí Jamenei, altos mandos y miles de civiles iraníes . Teherán respondió con misiles y drones contra bases estadounidenses en Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania e Irak, y cerró selectivamente el estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial. El Comando Central estadounidense mantiene impedidas a más de 70 embarcaciones con capacidad para transportar 166 millones de barriles de crudo iraní valorados en 13 mil millones de dólares , y la Reserva Estratégica de Petróleo cayó 8.6 millones de barriles en una sola semana, la mayor caída registrada desde la década de 1980; el costo militar del conflicto ya rebasa los 29 mil millones de dólares . Pero el frente real no es energético, es monetario: Irán cobra peajes denominados en yuanes a los buques tanqueros que cruzan Ormuz, las refinerías indias liquidan crudo ruso en yuanes y dírhams emiratíes evitando enteramente el dólar, y el sistema chino CIPS procesó en 2025 el equivalente a 245 billones de dólares en transacciones . El dólar pasó del 70 por ciento de las reservas globales en 2000 al 56.9 por ciento a inicios de 2026 . La erosión es gradual, pero estructural.
En este orden ideas en este espacio, de ha sostenido durante años que el sistema internacional transita del orden unipolar hacia un mundo multipolar con protagonismo de China, Rusia, los BRICS y el eje euroasiático , y advirtió que el dólar ha sido militarizado por Estados Unidos para aplicar sanciones, y hoy tiene un efecto bumerán; la desdolarización es un hecho irreversible . La firma simultánea de declaraciones multipolares en Pekín, los 240 mil millones de dólares de comercio sino-ruso en monedas nacionales, y el cobro de peajes en yuanes en Ormuz, son la materialización del diagnóstico.
Bajo esa lógica se entiende la captura de Nicolás Maduro. El 3 de enero de 2026, la operación Determinación Absoluta sacó por la fuerza al presidente venezolano y a su esposa Cilia Flores de Caracas y los trasladó a Nueva York para enfrentar cargos de narcoterrorismo . El gobierno de Maduro llevaba un año vendiendo el 80 por ciento de su crudo a China utilizando renminbi ; Trump anunció que tomará el control de las reservas petroleras venezolanas, las mayores del planeta . El economista alemán Richard Wegner, doctor por Oxford, escribió que el golpe en Venezuela apunta también a salvar el sistema del petrodólar, pues Caracas desafió al dólar vendiendo crudo en yuanes, euros y rublos . Capturar a Maduro fue, en términos materiales, un golpe directo al petroyuán.
El cuarto frente se ejecuta más al norte. CNN documentó que la CIA opera dentro de México a través de su Ground Branch en una campaña letal contra los cárteles; el asesinato de Francisco “El Payín” Beltrán, presunto operador del Cartel de Sinaloa, mediante un artefacto explosivo oculto en un vehículo, fue facilitado por oficiales operativos de la agencia . El Departamento de Justicia acusó al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, miembro de Morena, y a otros nueve funcionarios mexicanos de conspirar con el Cartel de Sinaloa . La presidenta Claudia Sheinbaum calificó el reportaje como “sensacionalista” y “absolutamente falso” , pero el patrón ya es consistente con Venezuela: Washington opera primero y consulta después.
El quinto frente se libra a 90 millas de Florida. Cuba enfrenta en 2026 el mayor recrudecimiento del bloqueo estadounidense en seis décadas. Las órdenes ejecutivas de Trump del 1 de mayo amplían sanciones a los sectores de energía, defensa, minería y finanzas cubanos, y excluyen del mercado estadounidense a bancos y empresas extranjeras que operen con la isla; las medidas se producen después de que el Gobierno de Trump bloqueara las exportaciones de petróleo venezolano a Cuba y presionara a México para que detuviera sus propios envíos, lo que provocó apagones masivos . La conexión con el frente venezolano es directa: capturar a Maduro fue también cortar el oleoducto político y energético hacia La Habana. La semana pasada, el canciller cubano Bruno Rodríguez denunció el bloqueo y la amenaza de agresión militar en la Reunión de Ministros de Asuntos Exteriores de los BRICS en Nueva Delhi, y destacó que con apoyo de China, Rusia, Vietnam e India, Cuba ha conseguido avances sostenidos en soberanía energética . El régimen que parecía reliquia de la guerra fría sobrevive hoy gracias a la misma infraestructura que construye el sistema multipolar.
¿Y México? Aquí el silencio selectivo es más revelador que cualquier declaración. Tras la captura de Maduro, Sheinbaum afirmó: “Nosotros defendemos la doctrina Estrada y lo que representa la política exterior de nuestro país, que está en contra de las intervenciones y a favor de la solución pacífica de cualquier conflicto” , e invocó la Carta de la ONU para condenar el uso de la fuerza. Cuando Estados Unidos e Israel bombardearon Irán, la misma presidenta, desde Culiacán, se limitó a declarar: “Paz, queremos paz. México siempre va a luchar por la paz” , sin nombrar a los agresores ni invocar tratado alguno. En cambio, sobre Israel y Gaza, el 8 de mayo refrendó que “siempre nos hemos manifestado en contra del genocidio en Gaza” y recordó que su gobierno reconoció a la primera embajadora —no representante diplomática— de Palestina . La selectividad es verificable: condena por nombre cuando el invadido es aliado ideológico de Morena, denuncia genocidio cuando el agresor es Israel, pero invoca la “paz en sentido amplio” cuando el agresor es Washington. El internacionalista Octavio González Segovia, en declaraciones a Proceso, advirtió que Sheinbaum “les habla a los sectores más radicales de Morena, los que no critican ni a Maduro ni a Daniel Ortega ni al régimen cubano”, y señaló que la contradicción está en la propia Constitución, que contiene tanto la doctrina Estrada como la promoción y defensa de los derechos humanos .
El problema no es ético, es estratégico. La doctrina Estrada fue formulada por Genaro Estrada en 1930 para un México que era pieza buscada por las potencias en un orden internacional joven y todavía moldeable. En 2026, con Venezuela intervenida militarmente, Cuba estrangulada, los cárteles designados terroristas, drones de la CIA sobrevolando territorio nacional y un gobernador en funciones acusado por el Departamento de Justicia, México no es una pieza buscada: es un territorio en disputa. No tomar partido en ese contexto no significa preservar la soberanía; significa renunciar a tener voz en las mesas donde se está decidiendo el orden que viene. Mientras Trump aterrizaba en Pekín con 17 CEOs y Putin firmaba declaraciones de “mundo multipolar” con Xi seis días después, México no estuvo en BRICS, no figuró en Nueva Delhi, no tiene posición pública sobre el petroyuán pese a ser uno de los mayores exportadores de crudo del hemisferio. La política exterior heredada de López Obrador —condena selectiva, neutralidad retórica, ausencia de los foros donde se construye el nuevo orden— pudo ser sostenible en un mundo unipolar donde no había costo por quedarse en medio. En un mundo de bloques en formación, la neutralidad sin presencia es invisibilidad, y la invisibilidad estratégica es la peor posición posible para un país cuya frontera norte ya es tratada como zona de operaciones especiales.
Cinco tableros, un solo común denominador material: en cada uno, alguien dejó de pagar en dólares o amenazó con dejar de hacerlo. Irán cobra peajes en yuanes en Ormuz, Venezuela vendía crudo en renminbi a China, Cuba se sostiene con cooperación energética china y rusa, China y Rusia mueven 240 mil millones de dólares en monedas nacionales, y el petroyuán avanza en cada chokepoint global. El gesto simbólico más potente de la semana no fue una declaración: fue el retrato monumental de Xi y Putin presidiendo el Gran Salón del Pueblo cinco días después de que Trump cerrara su visita sin grandes anuncios . La pregunta deja de ser si el unipolarismo terminó: la pregunta es qué hace México mientras dos visitas consecutivas a Pekín consagran el centro de gravedad del orden que viene, mientras la potencia que escribió el siglo XX captura presidentes, bombardea capitales y filtra operaciones de la CIA para sostener su moneda, y mientras la presidenta mexicana sostiene mañaneras donde la soberanía se proclama pero no se ejerce. ¿Qué le queda a México de su soberanía cuando elige no estar en ninguna parte del nuevo mapa que se está dibujando?
La imagen lo dice todo antes que cualquier declaración: Vladimir Putin camina este miércoles 20 de mayo por el Gran Palacio del Pueblo en Pekín junto a Xi Jinping, en su vigésimo quinta visita a China, menos de una semana después del viaje realizado por el presidente estadounidense Donald Trump . Al fondo, un retrato monumental de ambos líderes preside el recinto. “La foto de Xi y Putin en Pekín vale más que cualquier comunicado: sella visualmente la idea de que el centro de gravedad geopolítico se está desplazando” , escribió este martes el medio español Moncloa. En seis días, China recibió consecutivamente al presidente de la potencia que escribió el orden internacional del siglo XX —Trump aterrizó el 13 de mayo acompañado por Elon Musk, Tim Cook, Jensen Huang y otros 14 de los CEOs más poderosos de Estados Unidos— y al presidente de la potencia que más activamente lo desafía. El medio chino Global Times, citado por La República, resumió la lectura sin matices: “las visitas consecutivas de Trump y Putin muestran al país como el punto central de la diplomacia mundial” . Lo que el analista mexicano Alfredo Jalife-Rahme lleva dos décadas advirtiendo se ejecuta hoy a la vista: el sistema internacional ya no funciona bajo un solo polo de poder, y Estados Unidos recurre cada vez más a la fuerza militar precisamente porque su poder financiero y comercial ha dejado de bastar.
La cumbre Xi-Putin no fue protocolar. Ambos mandatarios firmaron este miércoles una declaración conjunta de fortalecimiento de la cooperación estratégica integral, aprobaron una segunda declaración sobre el establecimiento de un mundo multipolar y unas relaciones internacionales de nuevo tipo, y presidieron la firma de una veintena de acuerdos y memorandos en cooperación científico-técnica, energética, transporte ferroviario y políticas antimonopolio . La palabra “multipolar” ya no aparece en columnas de análisis: aparece firmada en documentos oficiales del Kremlin y del Gobierno chino. Putin destacó que las transacciones bilaterales entre ambos países en 2025 superaron los 240 mil millones de dólares y se realizaron en monedas nacionales, garantizando su fiabilidad . Es decir: la segunda mayor economía del mundo y el tercer productor petrolero del planeta operan su comercio bilateral completamente fuera del dólar. En la declaración conjunta, Rusia y China expresaron estar “completamente de acuerdo” en que los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán vulneran el derecho internacional .
La guerra contra Irán es el frente más cruento del nuevo tablero. El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel bombardearon por sorpresa varias ciudades iraníes en plenas negociaciones diplomáticas; murieron el líder supremo Alí Jamenei, altos mandos y miles de civiles iraníes . Teherán respondió con misiles y drones contra bases estadounidenses en Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania e Irak, y cerró selectivamente el estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial. El Comando Central estadounidense mantiene impedidas a más de 70 embarcaciones con capacidad para transportar 166 millones de barriles de crudo iraní valorados en 13 mil millones de dólares , y la Reserva Estratégica de Petróleo cayó 8.6 millones de barriles en una sola semana, la mayor caída registrada desde la década de 1980; el costo militar del conflicto ya rebasa los 29 mil millones de dólares . Pero el frente real no es energético, es monetario: Irán cobra peajes denominados en yuanes a los buques tanqueros que cruzan Ormuz, las refinerías indias liquidan crudo ruso en yuanes y dírhams emiratíes evitando enteramente el dólar, y el sistema chino CIPS procesó en 2025 el equivalente a 245 billones de dólares en transacciones . El dólar pasó del 70 por ciento de las reservas globales en 2000 al 56.9 por ciento a inicios de 2026 . La erosión es gradual, pero estructural.
En este orden ideas en este espacio, de ha sostenido durante años que el sistema internacional transita del orden unipolar hacia un mundo multipolar con protagonismo de China, Rusia, los BRICS y el eje euroasiático , y advirtió que el dólar ha sido militarizado por Estados Unidos para aplicar sanciones, y hoy tiene un efecto bumerán; la desdolarización es un hecho irreversible . La firma simultánea de declaraciones multipolares en Pekín, los 240 mil millones de dólares de comercio sino-ruso en monedas nacionales, y el cobro de peajes en yuanes en Ormuz, son la materialización del diagnóstico.
Bajo esa lógica se entiende la captura de Nicolás Maduro. El 3 de enero de 2026, la operación Determinación Absoluta sacó por la fuerza al presidente venezolano y a su esposa Cilia Flores de Caracas y los trasladó a Nueva York para enfrentar cargos de narcoterrorismo . El gobierno de Maduro llevaba un año vendiendo el 80 por ciento de su crudo a China utilizando renminbi ; Trump anunció que tomará el control de las reservas petroleras venezolanas, las mayores del planeta . El economista alemán Richard Wegner, doctor por Oxford, escribió que el golpe en Venezuela apunta también a salvar el sistema del petrodólar, pues Caracas desafió al dólar vendiendo crudo en yuanes, euros y rublos . Capturar a Maduro fue, en términos materiales, un golpe directo al petroyuán.
El cuarto frente se ejecuta más al norte. CNN documentó que la CIA opera dentro de México a través de su Ground Branch en una campaña letal contra los cárteles; el asesinato de Francisco “El Payín” Beltrán, presunto operador del Cartel de Sinaloa, mediante un artefacto explosivo oculto en un vehículo, fue facilitado por oficiales operativos de la agencia . El Departamento de Justicia acusó al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, miembro de Morena, y a otros nueve funcionarios mexicanos de conspirar con el Cartel de Sinaloa . La presidenta Claudia Sheinbaum calificó el reportaje como “sensacionalista” y “absolutamente falso” , pero el patrón ya es consistente con Venezuela: Washington opera primero y consulta después.
El quinto frente se libra a 90 millas de Florida. Cuba enfrenta en 2026 el mayor recrudecimiento del bloqueo estadounidense en seis décadas. Las órdenes ejecutivas de Trump del 1 de mayo amplían sanciones a los sectores de energía, defensa, minería y finanzas cubanos, y excluyen del mercado estadounidense a bancos y empresas extranjeras que operen con la isla; las medidas se producen después de que el Gobierno de Trump bloqueara las exportaciones de petróleo venezolano a Cuba y presionara a México para que detuviera sus propios envíos, lo que provocó apagones masivos . La conexión con el frente venezolano es directa: capturar a Maduro fue también cortar el oleoducto político y energético hacia La Habana. La semana pasada, el canciller cubano Bruno Rodríguez denunció el bloqueo y la amenaza de agresión militar en la Reunión de Ministros de Asuntos Exteriores de los BRICS en Nueva Delhi, y destacó que con apoyo de China, Rusia, Vietnam e India, Cuba ha conseguido avances sostenidos en soberanía energética . El régimen que parecía reliquia de la guerra fría sobrevive hoy gracias a la misma infraestructura que construye el sistema multipolar.
¿Y México? Aquí el silencio selectivo es más revelador que cualquier declaración. Tras la captura de Maduro, Sheinbaum afirmó: “Nosotros defendemos la doctrina Estrada y lo que representa la política exterior de nuestro país, que está en contra de las intervenciones y a favor de la solución pacífica de cualquier conflicto” , e invocó la Carta de la ONU para condenar el uso de la fuerza. Cuando Estados Unidos e Israel bombardearon Irán, la misma presidenta, desde Culiacán, se limitó a declarar: “Paz, queremos paz. México siempre va a luchar por la paz” , sin nombrar a los agresores ni invocar tratado alguno. En cambio, sobre Israel y Gaza, el 8 de mayo refrendó que “siempre nos hemos manifestado en contra del genocidio en Gaza” y recordó que su gobierno reconoció a la primera embajadora —no representante diplomática— de Palestina . La selectividad es verificable: condena por nombre cuando el invadido es aliado ideológico de Morena, denuncia genocidio cuando el agresor es Israel, pero invoca la “paz en sentido amplio” cuando el agresor es Washington. El internacionalista Octavio González Segovia, en declaraciones a Proceso, advirtió que Sheinbaum “les habla a los sectores más radicales de Morena, los que no critican ni a Maduro ni a Daniel Ortega ni al régimen cubano”, y señaló que la contradicción está en la propia Constitución, que contiene tanto la doctrina Estrada como la promoción y defensa de los derechos humanos .
El problema no es ético, es estratégico. La doctrina Estrada fue formulada por Genaro Estrada en 1930 para un México que era pieza buscada por las potencias en un orden internacional joven y todavía moldeable. En 2026, con Venezuela intervenida militarmente, Cuba estrangulada, los cárteles designados terroristas, drones de la CIA sobrevolando territorio nacional y un gobernador en funciones acusado por el Departamento de Justicia, México no es una pieza buscada: es un territorio en disputa. No tomar partido en ese contexto no significa preservar la soberanía; significa renunciar a tener voz en las mesas donde se está decidiendo el orden que viene. Mientras Trump aterrizaba en Pekín con 17 CEOs y Putin firmaba declaraciones de “mundo multipolar” con Xi seis días después, México no estuvo en BRICS, no figuró en Nueva Delhi, no tiene posición pública sobre el petroyuán pese a ser uno de los mayores exportadores de crudo del hemisferio. La política exterior heredada de López Obrador —condena selectiva, neutralidad retórica, ausencia de los foros donde se construye el nuevo orden— pudo ser sostenible en un mundo unipolar donde no había costo por quedarse en medio. En un mundo de bloques en formación, la neutralidad sin presencia es invisibilidad, y la invisibilidad estratégica es la peor posición posible para un país cuya frontera norte ya es tratada como zona de operaciones especiales.
Cinco tableros, un solo común denominador material: en cada uno, alguien dejó de pagar en dólares o amenazó con dejar de hacerlo. Irán cobra peajes en yuanes en Ormuz, Venezuela vendía crudo en renminbi a China, Cuba se sostiene con cooperación energética china y rusa, China y Rusia mueven 240 mil millones de dólares en monedas nacionales, y el petroyuán avanza en cada chokepoint global. El gesto simbólico más potente de la semana no fue una declaración: fue el retrato monumental de Xi y Putin presidiendo el Gran Salón del Pueblo cinco días después de que Trump cerrara su visita sin grandes anuncios . La pregunta deja de ser si el unipolarismo terminó: la pregunta es qué hace México mientras dos visitas consecutivas a Pekín consagran el centro de gravedad del orden que viene, mientras la potencia que escribió el siglo XX captura presidentes, bombardea capitales y filtra operaciones de la CIA para sostener su moneda, y mientras la presidenta mexicana sostiene mañaneras donde la soberanía se proclama pero no se ejerce. ¿Qué le queda a México de su soberanía cuando elige no estar en ninguna parte del nuevo mapa que se está dibujando?
