
Alonso Quijano
23 de mayo de 2026
Ciudad de México.— El Grupo de Hermandad México-Cuba de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados emitió un comunicado en el que rechazó los cargos formulados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el expresidente cubano Raúl Castro. El texto, difundido posteriormente por la Embajada de Cuba en México a través de su cuenta en X, calificó la acusación como una violación a los principios de autodeterminación y dignidad de los pueblos.
El subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, tomó nota del pronunciamiento. Además de responder públicamente, el congresista republicano Carlos A. Giménez planteó ante Landau la eventual revocación de visas a los legisladores mexicanos firmantes del comunicado, postura que también respaldó el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno.
En su respuesta, Landau señaló que le llamó la atención que el comunicado no llevara la firma de ningún legislador identificable. Cuestionó, además, que diputados mexicanos salieran en defensa de un régimen al que calificó como dictatorial. “¿Desde cuándo una dictadura absoluta, que ha durado más de cuatro veces la gestión de Pinochet en Chile y que se ha sostenido solamente como parásito a otros países como la URSS y Venezuela, representa la ‘autodeterminación’ y la ‘dignidad’?”, escribió el funcionario.
Los cargos contra Castro se derivan del derribo de dos avionetas civiles de la organización Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996, en el que murieron cuatro personas, tres de ellas ciudadanos estadounidenses. Castro era entonces ministro de Defensa y, según la acusación, ordenó el ataque. El secretario de Justicia en funciones, Todd Blanche, declaró que si alguien mata a estadounidenses, será perseguido “sin importar quién sea ni el cargo que ocupe”.
La presidenta Claudia Sheinbaum se sumó a las críticas contra la acusación estadounidense durante su conferencia mañanera del 22 de mayo, argumentando la autodeterminación de los pueblos y cuestionando el sentido de acusar a alguien por hechos ocurridos hace 30 años. El pronunciamiento de los diputados de Morena, sin embargo, generó una dimensión adicional al incidente diplomático: al circular bajo el sello institucional de la bancada sin firma personal de ningún legislador, ofreció a Landau el argumento preciso para su pregunta más incómoda. La obra, en tres actos, la cerraron ellos mismos.
