Casa por casa: Rojo recorre Hidalgo sin preguntar colores



Jorge Montejo 

09 de julio de 2026

José Antonio Rojo García de Alba ha decidido hacer política del modo más antiguo y, a la vez, más difícil de replicar: tocando puertas. El aspirante a la gubernatura de Hidalgo recorre el estado municipio por municipio y, cada vez con mayor frecuencia, casa por casa, para intercambiar información, así como sentarse a conversar con vecinos sobre los problemas de su comunidad, de su región y de la entidad, sin reparar en filiaciones partidistas ni en si su interlocutor se asume de izquierda o de derecha.

La premisa que Rojo repite en cada encuentro es sencilla de enunciar y compleja de sostener: solo a través del diálogo, ha dicho, puede construirse el progreso de Hidalgo. Bajo esa idea ha convertido las salas de casas particulares —mesas con vasos, refrescos y libretas abiertas— en el escenario de una conversación política que evita el templete y busca la cercanía. No es un método improvisado. Es, más bien, uno que la política mexicana reciente volvió célebre: recorrer el territorio sin prisa, buscar al ciudadano en su propia cocina y empezar por los más humildes, esos que casi nunca reciben la visita de un político.

El más reciente de esos encuentros ocurrió en Tlanalapa, donde Rojo agradeció por escrito la reunión sostenida con un grupo de habitantes del municipio. En su mensaje señaló: “Tlanalapa, Hidalgo. Agradezco mucho la invitación a platicar sobre temas de interés del municipio, de la región y del Estado. Muy interesante Grupo de Personas preocupadas por que Hidalgo esté mejor. Agradezco mucho al Juan Carlos Nochebuena Miranda y a la luchadora social de izquierda y ex candidata independiente Lupita Miranda esta invitación”, así como a Hugo Escamilla, figura independiente en Mineral de la Reforma. 

La escena de Tlanalapa se repite, con variaciones, en otros puntos del estado. De acuerdo con coberturas previas, Rojo ha sostenido una serie de encuentros en distintos municipios en los que dice priorizar a las personas por encima de los partidos y en los que ha reunido respaldos de liderazgos independientes y de figuras de corrientes diversas. El propio político ha planteado la construcción de un frente ciudadano para poder competir electoralmente.

Leído en frío, el recorrido tiene una lógica difícil de ignorar. Rojo carga con un apellido que es, en sí mismo, un capítulo de la historia política de Hidalgo. Es nieto de Javier Rojo Gómez —exgobernador del estado, jefe del entonces Departamento del Distrito Federal y gobernador del Territorio de Quintana Roo— e hijo de Jorge Rojo Lugo, también exgobernador. A ese linaje, conocido en la entidad como el Grupo de los Rojo o Grupo Huichapan, el aspirante le añade ahora un gesto que rompe con la política de despacho: salir a unir a la gente ante, empezando por abajo.



Ese contraste se hizo visible a finales de junio, en el marco del 130 aniversario del natalicio de Javier Rojo Gómez, cuando en torno a la familia se congregaron figuras de la vida pública hidalguense. Entre los asistentes, de acuerdo con lo constatado por este medio, estuvo Asael Hernández Cerón, referente del blanquiazul en el estado. La fotografía política no es menor: en un mismo lugar coincidieron trayectorias que en las urnas suelen competir, justo el tipo de convergencia que Rojo dice buscar cuando insiste en que el color del partido debería importar menos que el destino del estado.

El cálculo, sin embargo, no está exento de obstáculos. Rojo puso “pausa” a su militancia priista y hoy se mueve sin una estructura partidista, sino independiente, para formar un movimiento político, abriéndole las puertas también a la gente de la izquierda. 

De ahí que el recorrido casa por casa se entienda mejor no como un fin, sino como un principio. Por ahora, Rojo camina Hidalgo puerta por puerta y apuesta a la cercanía, así como al valor de la amistad, esperando que este último y no el templete, sea el que abra la siguiente.

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PD. La misma 4T ha llevado al país a un punto de polarización donde ya no importan los partidos sino la persona.