02 de agosto de 2026
Hablar de complejos arquitectónicos es por demás abordar al buen gusto y la elegancia, así como la opulencia. Es increíble como a lo largo de la historia lideres mundiales han derrochado sin escatimar su fortuna para vivir en palacios dignos de dioses.
Basta señalar algunos ejemplos como los siguientes:
Nicolás y Elena Ceausescu vivieron en el "Palacio de Primavera" en Bucarest desde la década de 1960, cuando la mayor parte de los rumanos vivía en la pobreza. La pareja fue derrocada y ejecutada por un pelotón de fusilamiento en 1989.
Pese a su nombre, el edificio no es un palacio sino una villa espaciosa decorada con un estilo pomposo, con mucha pintura de oro, un mobiliario con una decoración muy recargada y un papel aterciopelado de colores muy vivos sobre las paredes.
El complejo de Bab al Aziziya que sirvió como la principal base de operaciones para el líder libio Muammar Gadafi hasta que fue capturado y muerto por las fuerzas rebeldes en 2011, durante la guerra civil en ese país.
Mientras era ocupado por el coronel Gadafi, el complejo estuvo envuelto en el misterio y era temido por muchos libios. Llegó a ser un símbolo del mandato de Gadafi y fue tomado por las fuerzas rebeldes cuando estas atacaron la capital del país en agosto de ese año.
Se hizo famosa la imagen de los rebeldes arrancando y pateando luego la cabeza a una estatua de Gadafi, tras tomar el lugar.
Dentro del complejo hallaron una red de túneles y, según algunas informaciones, el lugar disponía también de un teatro y salas de hospitalización.
En octubre de 2011, empezaron a demoler los muros exteriores con excavadoras, pero dejaron esa tarea a medias. Ahora hay propuestas de terminar la demolición del complejo y construir un parque en su lugar.
En 2003, una coalición liderada por Estados Unidos invadió Irak para sacar del poder a Sadam Hussein quien tenía varios palacios en Bagdad y alrededor de todo el país.
En uno de ellos había un centro de comando y un refugio nuclear. También había una estación eléctrica, una planta de filtrado y de tratamiento de agua.
Otro palacio en Basora, al sur de Irak, construido en 1990 por Hussein, exhibía 56 ventanas en su fachada y tenía 18 habitaciones gigantes, 12 balcones, ocho salas de baño espaciosas y cinco escaleras. Todo esto es apenas uno de los 15 edificios lujosos construidos en el mismo complejo.
En el estado de Hidalgo también se vive algo similar. Obras de arte, colecciones numismáticas, vehículos, terrenos, edificios, departamentos y casas conforman el patrimonio de un hidalguense que es el líder durante 6 años.
Esta información, durante la administración del priista Omar Fayad Meneses, estuvo clasificada como reservada, pese a que es parte de las obligaciones de la ley de transparencia gubernamental.
El 4 de noviembre de 2022 –dos meses después de asumir el cargo–, él envió a la Secretaría de Contraloría el informe sobre su situación patrimonial, en el que notificó que es dueño de una casa y un edificio.
La primera, indicó, la posee desde noviembre de 1988 y cuenta con 400 metros de construcción sobre un terreno de 430 metros. Al adquirirla, reportó que el valor fue de 11 mil 410 pesos, al contado.
Del edificio, una construcción de 473 metros en una superficie de 580 metros, dijo que lo recibió como herencia en diciembre de 2021, cuando era senador.
Una Nissan NP 300 Pick Up 2011, adquirida en 60 mil pesos en noviembre de 2020, y una Hyundai Tucson 2017, pagada al contado (380 mil 88 pesos) en octubre de 2016 conforman sus vehículos.
Con base en la información consultada en los archivos públicos de la Contraloría, el es dueño de dos colecciones: una de monedas antiguas de México y de diversos países que en enero de 1978 obtuvo por donación, y una de timbres postales que pagó al contado (sin precisar costo) en el mismo mes y año.
En ambos casos no especificó el valor de las piezas.
Además de su percepción mensual de 74 mil 551 pesos por su cargo público, dijo tener otros ingresos por 227 mil pesos, divididos en 197 mil pesos por fondos de inversión, 30 mil por arrendamiento.
Y lo que falta con nuevas construcciones faraónicas que se dicen son para el beneficio colectivo del pueblo, pero…
¿Tú lo crees? Yo tampoco.