Por Jorge Montejo
05 de septiembre de 2026
Huejutla atraviesa horas complicadas. Llueve, los suelos están saturados, existen riesgos de deslaves, derrumbes e inundaciones y buena parte de la Huasteca hidalguense se mantiene bajo vigilancia por las intensas precipitaciones.
Uno supondría que, ante semejante panorama, el presidente municipal tendría algo urgente que comunicar: medidas extraordinarias, refugios, despliegue de maquinaria, recorridos de Protección Civil, atención a comunidades o, cuando menos, recomendaciones para evitar que la población termine atrapada entre el agua, el lodo y los caminos afectados.
Pero no.
José Alfredo San Román Duval, mejor conocido en el folclor político hidalguense como “El Carretas”, tenía noticias aparentemente más importantes.
El alcalde decidió informar que se registró como aspirante a la Coordinación Distrital Federal de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en el Distrito 01.
Porque prioridades son prioridades.
Mientras unos miraban al cielo esperando que dejara de llover, otros ya estaban mirando hacia San Lázaro.
Formalmente, el registro no significa todavía que San Román sea candidato a diputado federal. Morena presenta estas coordinaciones como parte de su estructura territorial y de organización política rumbo a 2027.
Pero en el maravilloso lenguaje de la política mexicana ya conocemos el procedimiento.
Todavía no es campaña.
Es solamente esa curiosa etapa en la que todo parece campaña, camina como campaña, habla como campaña, se fotografía como campaña y se promociona como campaña…
pero jurídicamente todavía no debemos llamarle campaña.
Qué elegancia.
Y qué extraordinario sentido de la oportunidad el de “El Carretas”.
Porque mientras Huejutla y diversas zonas de la Huasteca enfrentaban lluvias torrenciales, afectaciones carreteras, deslaves, inundaciones y daños materiales, el mensaje político que logró abrirse paso entre tanta agua fue uno fundamental:
Alfredo San Román ya levantó la mano.
Huejutla necesitaba paraguas.
El alcalde llevó su registro.
No vaya a ser que bajen los ríos y, con ellos, las aspiraciones.
LA TRANSFORMACIÓN… CON ESCALAS
Lo de San Román tiene además cierto encanto histórico.
Su trayectoria partidista podría utilizarse perfectamente para impartir un seminario intensivo sobre movilidad política.
Ha transitado por diferentes siglas y ahora gobierna bajo la bandera de Morena.
No es transfuguismo.
Quizá sea turismo ideológico.
Una especie de programa de viajero frecuente de la democracia mexicana: acumule partidos, junte puntos y canjéelos por una nueva candidatura.
Y ahí aparece una de las grandes paradojas del Morena hidalguense rumbo a 2027.
El partido que durante años construyó su identidad cuestionando a la vieja clase política enfrenta ahora el inconveniente de administrar una abundancia de personajes con kilómetros recorridos precisamente en los partidos que antes denunciaba.
PRI, PAN, PRD, Movimiento Ciudadano y prácticamente cualquier otra franquicia política aparecen en los currículums de varios personajes que posteriormente descubrieron, casi por iluminación celestial, que siempre habían llevado la transformación en el corazón.
El problema no es haber pertenecido a otro partido.
Cambiar de afiliación es perfectamente legítimo.
Lo interesante comienza cuando la conversión ideológica ocurre exactamente al mismo ritmo que cambia el partido en el poder.
Ahí empieza la comedia.
LA RIFA DEL TIGRE
Durante algunos años, incorporarse a Morena parecía para muchos políticos algo parecido a haberse sacado la rifa del tigre.
Marca electoral.
Estructura.
Cargos.
Presupuesto.
Posiciones.
Y una extraordinaria capacidad para ganar elecciones.
Entonces comenzaron a llegar de todos lados.
Veteranos.
Conversos.
Reciclados.
Rehabilitados.
Redescubiertos.
Y algunos que probablemente despertaron una mañana convencidos de haber sido obradoristas desde el jardín de niños.
El guardarropa político hidalguense se llenó súbitamente de guinda.
Parecía que todos habían encontrado finalmente su verdadera vocación revolucionaria.
Qué coincidencia que ocurriera justo cuando Morena controlaba prácticamente todo.
Pero existe un pequeño inconveniente:
la camiseta nueva no borra el currículum viejo.
Y ahora que comienzan los registros rumbo al próximo proceso electoral, aparecen perfiles que francamente provocan más sonrisas que entusiasmo.
Políticos que durante años caminaron en otros partidos aparecen ahora presentándose como guardianes de la transformación.
Personajes que combatieron a Morena, cuestionaron a Morena o simplemente ignoraron a Morena descubrieron, cuando Morena llegó al poder, que en realidad siempre habían tenido profundas convicciones transformadoras.
Milagros de la política hidalguense.
Por eso algunos de estos registros ya no generan sorpresa.
Generan risa.
Y no solamente entre adversarios políticos.
En los pasillos de la sociedad hidalguense se escuchan comentarios.
En oficinas públicas también.
Y, utilizando una expresión poco diplomática pero bastante ilustrativa, hasta en las cloacas del propio gobierno saben perfectamente quién es quién.
Porque una cosa es cambiar de partido.
Y otra muy diferente pretender que también cambió la memoria colectiva.
Muchos llegaron a Morena convencidos de que se habían sacado la rifa del tigre.
Creyeron que bastaba ponerse una camisa guinda para borrar décadas de historia política.
Pero quizá la sorpresa apenas comienza.
Porque la gente observa.
La gente recuerda.
Y, sobre todo, la gente se burla.
“EL CARRETAS” YA ARRANCÓ
Por ahora, Alfredo San Román no tiene una candidatura federal.
Tiene un registro.
Morena todavía tendrá que definir quién ocupará sus distintas coordinaciones y posteriormente vendrán los procesos formales correspondientes.
Pero “El Carretas” ya dejó perfectamente claro hacia dónde mira.
Y eligió un momento extraordinario para hacerlo.
Afuera llueve.
Hay caminos afectados.
Existen riesgos de deslaves.
Los ríos aumentan sus niveles.
La tierra está saturada.
La Huasteca permanece bajo vigilancia.
Y en medio del temporal llegó finalmente el anuncio que, aparentemente, no podía esperar:
“El Carretas” ya se registró.
Así que tranquilidad.
Puede que todavía no sepamos cuándo dejará de llover.
Puede que haya comunidades preocupadas por los caminos, los derrumbes y las inundaciones.
Pero al menos una cosa ha quedado perfectamente clara:
en Huejutla todavía no termina el temporal… pero la carrera política rumbo a 2027 ya comenzó.