María Gil.
01/07/21

Tras los resultados de las elecciones del pasado 6 de junio, una fracción del PRI, liderada por el exgobernador de Oaxaca y aspirante a la dirigencia del partido, Ulises Ruiz, y Nallely Gutiérrez Gijón, presidenta de la organización nacional adherente Colegio Profesional de Derecho, demandaron la renuncia del líder nacional Alejandro Moreno.

Las críticas al PRI aumentaron cuando nombraron a Rubén Moreira –esposo de la secretaria general, Carolina Viggiano–como coordinador de la bancada en la Cámara de Diputados, lo que llevó al grupo disidente del PRI a “tomar” las instalaciones del Comité Ejecutivo Nacional en la Ciudad de México, acto que terminó en zafarrancho.

De esta forma ambos grupos priistas se enfrentaron a balazos a fuera de las instalaciones PRI, en la colonia Buenavista, alcaldía Cuauhtémoc--, con saldo de una persona herida de bala y varios lesionados.

En este orden de ideas, el PRI presentó la denuncia formal en contra de ambos priistas, quienes estuvieron presentes al iniciar la trifulca entre grupos que piden la renuncia del dirigente nacional, Alejandro Moreno, y los que lo apoyan.

Lo lamentable de esta situación, es que el PRI se está convirtiendo en un partido familiar, donde entre los miembros de una misma familia se reparten las posiciones de ese partido para mantener el control de este.