
Alonso Quijano
26 de agosto de 2025
Felipe Muñoz Vázquez, el exprocurador de Aguascalientes señalado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) por violaciones graves a derechos humanos, reapareció en la vida pública de la mano de Morena. El pasado 23 de agosto, en el informe legislativo de la senadora Nora Ruvalcaba Gámez, el exfuncionario ocupó un asiento de primera fila y fue recibido con un abrazo efusivo de la legisladora, quien además lo reconoció como colaborador en “algunos litigios” de su equipo.
La presencia de Muñoz Vázquez no es un hecho menor. Entre 2010 y 2015, cuando encabezó la Procuraduría de Justicia de Aguascalientes, acumuló decenas de denuncias por tortura, detenciones arbitrarias y hasta abuso sexual contra personas detenidas. La CNDH documentó en su recomendación 17VG/2019 que al menos 19 víctimas directas —aunque más de 180 denunciaron— sufrieron actos de brutalidad bajo su administración. Periodistas críticos también fueron perseguidos y encarcelados de manera arbitraria, un modus operandi que fue descrito años después en el informe Hasta Perder el Sentido, elaborado por la ONU-DH en 2022.
Pese a la magnitud de los señalamientos, el exprocurador nunca pisó la cárcel. Diversas investigaciones por tortura fueron cerradas bajo sospechas de manipulación, y él mismo obtuvo amparos que lo mantuvieron a salvo de un proceso judicial. Su nombre volvió a sonar en 2015, cuando fue trasladado a la entonces SEIDO, en medio de la crisis por Ayotzinapa, donde defendió la “verdad histórica” de Jesús Murillo Karam. Más tarde, bajo el cobijo de Miguel Ángel Osorio Chong en la Secretaría de Gobernación, llegó a dirigir el Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Su carrera se extendió a Colima y posteriormente a la Fiscalía General de la República, donde estuvo al frente de casos emblemáticos como Odebrecht, La Estafa Maestra y las investigaciones contra Javier Duarte. Sin embargo, su salida en 2019, junto con Omar García Harfuch, lo alejó de los reflectores. Hasta ahora.
Que hoy resurja en un evento morenista revela las contradicciones de un partido que se presenta como garante de derechos humanos pero abre espacio a un personaje marcado por un historial de violaciones documentadas. La senadora Ruvalcaba lo defendió diciendo que “ha salido absuelto de los procesos que enfrentó”, minimizando el revuelo que provocó su presencia. Pero el gesto político es claro: Muñoz Vázquez no solo regresó, regresó apadrinado por una figura que aspira a la gubernatura de Aguascalientes en 2027.
El regreso del exprocurador pone sobre la mesa la memoria selectiva de la clase política mexicana: donde la justicia cerró los ojos, la política abre los brazos.
Felipe Muñoz Vázquez, el exprocurador de Aguascalientes señalado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) por violaciones graves a derechos humanos, reapareció en la vida pública de la mano de Morena. El pasado 23 de agosto, en el informe legislativo de la senadora Nora Ruvalcaba Gámez, el exfuncionario ocupó un asiento de primera fila y fue recibido con un abrazo efusivo de la legisladora, quien además lo reconoció como colaborador en “algunos litigios” de su equipo.
La presencia de Muñoz Vázquez no es un hecho menor. Entre 2010 y 2015, cuando encabezó la Procuraduría de Justicia de Aguascalientes, acumuló decenas de denuncias por tortura, detenciones arbitrarias y hasta abuso sexual contra personas detenidas. La CNDH documentó en su recomendación 17VG/2019 que al menos 19 víctimas directas —aunque más de 180 denunciaron— sufrieron actos de brutalidad bajo su administración. Periodistas críticos también fueron perseguidos y encarcelados de manera arbitraria, un modus operandi que fue descrito años después en el informe Hasta Perder el Sentido, elaborado por la ONU-DH en 2022.
Pese a la magnitud de los señalamientos, el exprocurador nunca pisó la cárcel. Diversas investigaciones por tortura fueron cerradas bajo sospechas de manipulación, y él mismo obtuvo amparos que lo mantuvieron a salvo de un proceso judicial. Su nombre volvió a sonar en 2015, cuando fue trasladado a la entonces SEIDO, en medio de la crisis por Ayotzinapa, donde defendió la “verdad histórica” de Jesús Murillo Karam. Más tarde, bajo el cobijo de Miguel Ángel Osorio Chong en la Secretaría de Gobernación, llegó a dirigir el Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Su carrera se extendió a Colima y posteriormente a la Fiscalía General de la República, donde estuvo al frente de casos emblemáticos como Odebrecht, La Estafa Maestra y las investigaciones contra Javier Duarte. Sin embargo, su salida en 2019, junto con Omar García Harfuch, lo alejó de los reflectores. Hasta ahora.
Que hoy resurja en un evento morenista revela las contradicciones de un partido que se presenta como garante de derechos humanos pero abre espacio a un personaje marcado por un historial de violaciones documentadas. La senadora Ruvalcaba lo defendió diciendo que “ha salido absuelto de los procesos que enfrentó”, minimizando el revuelo que provocó su presencia. Pero el gesto político es claro: Muñoz Vázquez no solo regresó, regresó apadrinado por una figura que aspira a la gubernatura de Aguascalientes en 2027.
El regreso del exprocurador pone sobre la mesa la memoria selectiva de la clase política mexicana: donde la justicia cerró los ojos, la política abre los brazos.