La importancia de la lealtad



Julio Gálvez

19 de agosto de 2025

Gramsci advirtió que en toda transformación “lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer”. En ese interregno, decía, aparecen los fantasmas de la democracia. Hidalgo vive justamente ese umbral: tres años bastan para revelar quiénes luchaban por principios y quiénes solo peleaban por un puesto. Los segundos ya quedaron evidenciados. Lo que sigue no admite medias tintas: recuperar el Estado constitucional y democrático de derecho y encarrilar la vida pública en la legalidad que prometió la alternancia.

Julio Menchaca abrió una puerta histórica al romper la inercia de décadas. Esa puerta no se sostiene con discursos, sino con reglas, contrapesos y respeto irrestricto a la Constitución. El tercer año no es una estación de paso; es el punto de inflexión para corregir el rumbo, depurar perfiles no idóneos y volver a poner en el centro a las bases de Morena y a la izquierda que no se vendió ni se volvió un fantasma de la democracia.

Hidalgo posee un acervo jurídico y político que no debe diluirse en el pragmatismo. La lealtad se prueba en los hechos: en honrar a quienes caminaron por años desde la periferia, en fortalecer instituciones y en desterrar la tentación de gobernar por ocurrencia. “Lo importante no es llegar, sino saber salir mejor”, recordaba Jorge Rojo Lugo. Pensar desde ahora en ese desenlace —en el cómo se cierra— obliga a recuperar la constitucionalidad y la legalidad como hoja de ruta cotidiana, no como eslogan.

Parafraseando a Juárez, la justicia puede ser gracia para los amigos, pero nunca indulgencia para los oportunistas. El poder tiene reglas no escritas; ninguna está por encima de la Constitución. Menchaca es abogado, formado en la legalidad y en la filosofía política: su propio perfil lo compromete a encabezar la reconstrucción del Estado de Derecho y a blindar a Hidalgo frente a los fantasmas que merodean toda transición.

El suscriptor de este artículo es amigo personal del gobernador y lo recuerda con claridad: hace más de veinte años, en su oficina, le dijo que el camino correcto no era repetir lo de siempre, sino apostar por la izquierda. Hoy ese consejo conserva toda su vigencia. Porque solo apoyando a la izquierda auténtica —la que no se vendió por puestos en gobierno, la que no abandonó al movimiento— podrá alejar a los fantasmas de la democracia y consolidar el cambio verdadero que Hidalgo merece.