Busca Morena en el Congreso de Hidalgo gubernatura exclusiva para mujeres en 2028



Jorge Montejo

10 de diciembre de 2025

La política hidalguense podría experimentar un cambio de rumbo hacia 2028. En el Congreso local se presentó una iniciativa que obligaría a todos los partidos políticos a postular únicamente mujeres para la elección de la gubernatura de dos años, una contienda que ya de por sí será excepcional. La propuesta, presentada por la diputada morenista Hilda Miranda Miranda, busca cerrar cualquier resquicio en la alternancia de género vigente y garantizar que solo mujeres compitan, sin importar a quién hayan postulado los partidos en 2022.

Actualmente, la Constitución estatal establece que si el cargo fue ejercido por un hombre —como ocurre con Julio Menchaca desde 2022— la elección siguiente debe ser encabezada por mujeres. Con esa regla, Morena, PT, Nueva Alianza, PVEM y MC ya están obligados a postular candidatas. En contraste, PAN y PRI, que en 2022 impulsaron a Carolina Viggiano, podrían registrar candidatos hombres sin violar la normativa actual.

La iniciativa de Miranda rompe ese esquema. Su propuesta elimina excepciones y extiende la obligación a todos los institutos políticos: ningún partido podría postular hombres en 2028, incluso si cumplieron con la alternancia en el pasado. La intención es garantizar una contienda exclusivamente femenina para corregir la histórica ausencia de mujeres en la titularidad del Poder Ejecutivo hidalguense, un espacio que hasta ahora no ha sido ocupado por ninguna gobernadora.

La reescritura del artículo 62 constitucional plantea que, cuando la gubernatura esté en manos de un hombre, la siguiente elección debe reservarse únicamente para mujeres, cerrando cualquier interpretación ambigua. La iniciativa ya fue turnada a la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales para su análisis.

Pero más allá del diseño legal, el escenario político comienza a tomar forma. Hoy existen perfiles femeninos con peso real y ambición abierta que podrían competir por la gubernatura si la contienda queda reservada para mujeres. Entre ellos destacan Carolina Viggiano, figura central del PRI; Tatiana Ángeles, diputada federal por Morena con cercanía a Ramírez Cuéllar; Simey Olvera, actual senadora con proyección mediática; Lisset Marcelino, ex diputada local que ha levantado la mano junto a Cuauhtémoc Ochoa; Susana Ángeles, exalcaldesa por Tizayuca y ex diputada local con capital político propio; Rebeca Aladro, actual presidenta del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Hidalgo; Nuvia Mayorga, exsenadora con trayectoria administrativa federal; y Xóchitl Gálvez, cuyo retorno a la política estatal siempre es una posibilidad latente. Todas conforman un abanico de perfiles fuertes que, en un escenario exclusivamente femenino, intensificarían la competencia interna y la negociación entre los partidos.

Sin embargo, la propuesta de reservar la elección de 2028 solo para mujeres abre un debate que no puede ignorarse: la gubernatura será de dos años, no un sexenio completo. Es un periodo breve, diseñado para la transición al nuevo calendario electoral, donde difícilmente pueden consolidarse proyectos de gobierno profundos. Una administración tan corta obliga a priorizar la operación política por encima de la política pública. Por ello surge una preocupación legítima: ¿la primera vez que Hidalgo podría tener una gobernadora, será únicamente para un periodo de inestabilidad estructural? La ironía es evidente: se impulsa una acción afirmativa, pero se limita su impacto al mínimo histórico posible.

La discusión sucede, además, a mitad del sexenio de Julio Menchaca, momento en el que tradicionalmente se redefine el rumbo político. Como dijo alguna vez el licenciado Jorge Rojo Lugo, “lo importante no es llegar, sino saber salir mejor”. Y la mitad del camino es precisamente el punto en que un gobernador debe revisar, romper o reconfigurar los pactos políticos que lo llevaron al poder. Es el instante en que se debe pensar en cómo cerrar el sexenio con estabilidad, no en cómo sostener compromisos heredados. Es también el periodo en el que se revela quiénes son los aliados verdaderos y quiénes solo acompañaron el ascenso.

Desde esta perspectiva, la reserva de género para 2028 se inserta en un contexto de reacomodos inevitables. Un proceso electoral exclusivamente femenino podría convertirse en un catalizador de rupturas y nuevas alianzas, no solo entre partidos, sino dentro del propio oficialismo.

El debate apenas comienza, pero la pregunta de fondo ya está sobre la mesa: ¿está Hidalgo preparado para tener una gobernadora… y está preparado para que su primer gobierno encabezado por una mujer dure solamente dos años?