
11 de diciembre de 2026
Desde hace tres días solo se habla de Venezuela, sin duda un tema muy importante. Hasta el expresidente que dijo que se retiraría salió de su escondite a fijar postura cargada de ideología.
Yo quiero hablar de México, cuya mayor crisis es la de la violencia y la delincuencia, que se alimenta todos los días de la impunidad.
Tan solo el pasado fin de semana fueron asesinadas 149 personas, en un país donde no estamos en guerra, o tal vez sí, pero la vamos perdiendo, porque la delincuencia organizada cada día controla mayor territorio en México.
De acuerdo con datos oficiales (SNSSP), en siete años se registraron 215,175 homicidios dolosos y 6,331 feminicidios; el sexenio de López Obrador fue el que tuvo el mayor número de homicidios de la historia moderna. Sin embargo, el gobierno del power point cambió la manera de medir para justificar una reducción en la cifra de homicidios; de tal manera que ahora han incrementado las muertes por causas no determinadas y llama la atención el aumento en la lista de desaparecidos en la misma proporción en que bajó la de homicidios (según el oficialismo). Esto muestra la indolencia del gobierno, para quienes lo más importante es la propaganda, por lo que no les importa tener que maquillar las cifras.
Durante la pandemia de COVID-19 se reportaron más de 800 mil muertos; esto, además de que fuimos el país con mayor número de médicos y enfermeras fallecidos por esta pandemia: 4,883. ¿Qué hizo el gobierno contra uno de los responsables, el Dr. Hugo López-Gatell? Designarlo representante de México ante la OMS. Para quienes perdimos a nuestros familiares, fue una burla.
En estas dolorosas cifras no estamos incluyendo los fallecimientos por falta de medicamentos y de atención hospitalaria oportuna, lo que más ha golpeado a los pobres y habitantes de zonas marginadas.
Por supuesto que también tenemos que citar las muertes que la corrupción, las ocurrencias y la ignorancia han ocasionado: la Línea 12 del Metro, 26 muertos; Línea 3, un muerto; Tren Interoceánico, 14 muertos.
Sumando todas las cifras anteriores, nos arroja una cifra de 1,183,170 muertos, entre niños, niñas, mujeres y hombres de todas las edades, pero sobre todo jóvenes. Personas que no debieron morir.
No puedo dejar de mencionar los datos de los desaparecidos, un tema doloroso y vergonzoso para México; el total acumulado desde 1952, año en que se lleva un registro, a la fecha es de 133,250 mil. Es importante destacar que de ese total histórico, el 48% fue en el sexenio de López Obrador, ya que, según la Comisión Nacional de Búsqueda, de 2019 a la fecha suman 64,336 personas desaparecidas.
Lo cierto es que todas estas muertes pudieron evitarse si AMLO hubiera cumplido sus compromisos de tener un sistema de salud como el de Dinamarca; por el contrario, destruyó el que teníamos en lugar de mejorarlo, no acabó con la corrupción como ofreció y, por el contrario, la incrementó de manera alarmante.
Hay que recordar que llegaron al poder con esas promesas; el caso es que hoy este gobierno no sirve ni para contar muertos.