
15 de febrero de 2026
Al calor de coyunturas recientes, el debate sobre la influencia cubana en México ha adquirido una densidad inédita. La captura de Nicolás Maduro y la evidencia que apunta a la presencia activa de agentes cubanos en el aparato de inteligencia y represión venezolano no solo reactivaron las discusiones sobre el papel de La Habana como exportadora de know-how autoritario, sino que obligaron a repensar su proyección regional más allá del mito de la supervivencia pasiva. A ello se suma el incremento sostenido de los envíos de petróleo mexicano a la isla, ordenados por el gobierno de Claudia Sheinbaum, los cuales han comenzado a ser leídos, crecientemente, como un subsidio político a un régimen fracasado, más que como un gesto humanitario o diplomático.
Cuando le preguntan a la presidenta por qué tanto empeño en enviar petróleo a Cuba, ella responde con frases como "solidaridad histórica" y "tradición diplomática mexicana". Pero la verdadera historia empieza mucho antes de que llegara al poder.
Todo comienza en Lituania. El abuelo de Claudia, Juan Sheinbaum Abramovitz, emigró de Lituania y entre 1923 y 1928 vivió en Cuba antes de establecerse en México. Sí, Cuba. La familia Sheinbaum tiene un vínculo con la isla que precede incluso al castrismo. Al llegar a México en 1928, el abuelo se incorporó al Partido Comunista Mexicano, donde militó de forma ininterrumpida hasta su muerte en 1988. Sesenta años de comunismo sin pausa.
Su hijo Carlos, padre de Claudia, siguió exactamente el mismo camino. Militó en la Juventud Comunista de México entre 1952 y 1957 usando el seudónimo "Carlos Díaz" para ocultar su identidad. Junto a su esposa Annie Pardo, participó activamente en los círculos de la izquierda marxista durante los años 60 y 70.
¿Cómo creció Claudia? Ella misma lo ha dejado entrever: visitando amigos de la familia presos por su militancia política, rodeada de reuniones con líderes de izquierda, en un hogar donde la ideología comunista era el pan de cada día. Los valores, las lealtades y las convicciones no se eligen, se heredan en la mesa familiar.
Abuelo que vivió en Cuba y fue comunista 60 años. Padre comunista con nombre falso. Madre activista marxista. Infancia entre presos políticos y reuniones clandestinas.
Y ahora, una presidenta que envió más de 1,106 millones de dólares en petróleo a la dictadura cubana en un solo año, el monto más alto en tres décadas, mientras dice que "no tiene información" sobre Cuba revendiéndolo a Asia.
Tres generaciones de militancia comunista. Un vínculo familiar con Cuba que tiene más de cien años. Y una presidenta que incrementó los envíos de petróleo a una dictadura 121% en un año, a través de una empresa creada para no rendir cuentas, mientras Pemex pierde miles de millones y los mexicanos seguimos esperando la anhelada reducción en el costo de la gasolina.
¿Llegará el dia en que se refuzca el costo del combustible? ¿Tu lo crees?.... yo también.