
Alonso Quijano
31 de enero de 2026
El Senado ya puso sobre la mesa el dictamen de la reforma a la jornada laboral, y aunque confirma la reducción a 40 horas semanales, lo hace con freno de mano puesto. El cambio no será inmediato ni radical: la disminución será gradual hasta 2030, manteniendo intacto el esquema constitucional de seis días de trabajo por uno de descanso. En los hechos, la reforma descarta de entrada la exigencia central de muchos colectivos laborales: dos días de descanso a la semana y una aplicación inmediata del nuevo límite de horas.
El dictamen también deja claro que podrán laborarse hasta 12 horas extraordinarias por semana, pagadas al doble, sin que la reducción de la jornada implique recortes salariales ni de prestaciones. El ajuste, alineado con la iniciativa impulsada por Claudia Sheinbaum, privilegia una transición negociada con el sector empresarial antes que una reforma de choque. Sí hay una mejora legal al reducir la jornada máxima, pero el diseño confirma que el cambio estructural al modelo laboral mexicano se hará con cautela política y a largo plazo.
El Senado ya puso sobre la mesa el dictamen de la reforma a la jornada laboral, y aunque confirma la reducción a 40 horas semanales, lo hace con freno de mano puesto. El cambio no será inmediato ni radical: la disminución será gradual hasta 2030, manteniendo intacto el esquema constitucional de seis días de trabajo por uno de descanso. En los hechos, la reforma descarta de entrada la exigencia central de muchos colectivos laborales: dos días de descanso a la semana y una aplicación inmediata del nuevo límite de horas.
El dictamen también deja claro que podrán laborarse hasta 12 horas extraordinarias por semana, pagadas al doble, sin que la reducción de la jornada implique recortes salariales ni de prestaciones. El ajuste, alineado con la iniciativa impulsada por Claudia Sheinbaum, privilegia una transición negociada con el sector empresarial antes que una reforma de choque. Sí hay una mejora legal al reducir la jornada máxima, pero el diseño confirma que el cambio estructural al modelo laboral mexicano se hará con cautela política y a largo plazo.