Ucrania golpea el principal puerto petrolero ruso en el báltico





Jaqueline Sagaón 

24 de marzo de 2026

Región de Leningrado, Rusia — Un depósito de combustible en el puerto ruso de Primorsk, sobre el mar Báltico, se incendió la madrugada del lunes 24 de marzo tras un ataque con drones atribuido a Ucrania. El gobernador de la región de Leningrado, Alexander Drozdenko, confirmó que el impacto dañó un tanque de almacenamiento, provocó un incendio y obligó a evacuar al personal, mientras los equipos de emergencia trabajaban para controlar las llamas.

El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania reivindicó el operativo y señaló haber alcanzado instalaciones clave de infraestructura energética y de combustible en la Federación Rusa, a la que acusa de utilizar los ingresos petroleros para financiar la guerra. Las autoridades rusas informaron que los sistemas de defensa antiaérea destruyeron más de 50 drones durante la ofensiva.

El puerto de Primorsk se ubica a aproximadamente mil kilómetros de territorio ucraniano , lo que convierte el ataque en una de las operaciones de mayor alcance ejecutadas por Kiev desde el inicio del conflicto. La región de Leningrado, próxima a la frontera con Finlandia, no había sido hasta ahora un frente habitual de estos ataques, lo que subraya la expansión geográfica de la guerra y la evolución tecnológica de los drones ucranianos de largo alcance.

Como consecuencia del ataque, el puerto suspendió las operaciones de carga de embarcaciones y imágenes satelitales del sistema FIRMS de la NASA mostraron focos de calor cerca de los terminales de crudo y productos derivados. El puerto de Ust-Luga, otra terminal estratégica sobre el Báltico operada por Transneft, el monopolio estatal de oleoductos, también interrumpió temporalmente sus exportaciones.

Ust-Luga maneja alrededor de 700,000 barriles diarios y exportó el año pasado más de 32 millones de toneladas de productos petrolíferos, por lo que junto con Primorsk constituye una de las principales salidas del petróleo ruso hacia los mercados internacionales. La interrupción simultánea de ambas terminales representa un golpe directo a la economía de guerra del Kremlin.

Rusia intensificó en los últimos meses sus propios ataques con drones y misiles contra la infraestructura energética ucraniana, provocando apagones que afectaron a millones de personas durante el invierno. El ataque a Primorsk forma parte de la respuesta estratégica de Kiev, orientada a erosionar los ingresos petroleros con los que Moscú financia el conflicto.​​​​​​​​​​​​​​​​