Si no hay pan, den pasteles o si no hay gasolina premium entonces carguen magna



¿Hasta dónde puede llegar la frivolidad y la falta de solidaridad y humanidad ante una necesidad de la sociedad?

Un episodio de la historia por demás conocido y que se ha vuelto leyenda es la falta de identificación con las necesidades del pueblo francés goberado en su momento por Luis XVI y su mujer superficial, María Antonieta.

Llueven sobre ella todo tipo de acusaciones, desde relaciones lésbicas e incestuosas a conspiración en favor de su país natal, pasando por una vida disoluta de juerga y despilfarro.

En ese contexto, agravado por la indiferencia de la clase privilegiada ante la miseria popular, en 1778 se produjo una crisis de subsistencias puntual.

Faltaba harina para fabricar el pan, alimento básico de la dieta del pueblo llano -hasta el punto de que se le destinaba la mitad del salario-, y éste se congregó ante el palacio reclamando soluciones.

Austríaca de nacimiento, francesa por matrimonio, María Antonieta llegó al trono como símbolo de glamour, juventud… y extravagancia. Pero mientras el pueblo pasaba hambre, ella vestía con diamantes, montaba teatrillos en Versalles, y vivía en un mundo dorado, alejado de la miseria.

Fue entonces cuando, presuntamente, María Antonieta preguntó a sus damas de compañía qué reclamaban y, al responderle que no tenían pan para comer, ella dijo la famosa frase: “Qu’ils mangent de la brioche”, traducido general e inexactamente como “que coman pasteles” (el brioche no es un pastel sino un bollo dulce). "¡Que coman pastel!" – dicen que dijo, al saber que el pueblo no tenía pan.

Aunque la frase es probablemente apócrifa, retrata lo que Francia pensaba de ella: frívola, indiferente, inhumana.

Una expresión que quedó como ejemplo de su frivolidad e insensibilidad ante el sufrimiento de sus súbditos o, más aún, de su existencia en un mundo casi virtual, abismalmente alejado de la realidad del pueblo. Hay autores que incluso denominan hoy el Síndrome de María Antonieta a la vida de las élites que permanecen en esa situación.

Durante la Revolución Francesa, su imagen se convirtió en un blanco de odio. Fue acusada de traición, de mantener correspondencia con potencias enemigas, e incluso de incesto con su propio hijo.

En 1793, fue condenada a muerte. Subió al cadalso con elegancia, pero con el rostro pálido. Su última frase fue para disculparse con el verdugo tras pisarle el pie:

"Perdón, señor, no lo hice a propósito." La guillotina cayó y con ellla el siglo XVIII terminó con la cabeza de una reina… y el nacimiento de una nueva era.

Una nueva era comenzo justo por la indiferencia de las elites francesas ante las necesidades del pueblo llano que buscaba tratar de vivir dentro de un sistema que oprimia las necesidades básicas apremiantes.

En días pasados un evento similar me recordo este episodio en la historia, la analogía se cuenta sola, analicemos la nota:

Ante la situación en Medio Oriente, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo destacó que la gasolina magna se encuentra en 24 pesos por litro y se tiene que seguir subsidiando el precio del combustible.

“Queremos todavía bajar más el precio del diésel y ahora que bajó el barril de petróleo, estamos en mejores condiciones para que los gasolineros le bajen al diésel. Entonces, nosotros seguimos cuidando la economía de las familias mexicanas, eso es lo más importante”, agregó.

“Y la (gasolina) roja, dicen algunos”, comentaron reporteros en el Salón Tesorería.

“Bueno, pueden cargar magna”, respondió.

Es decir, tal como lo dijera en su momento María Antonieta: “Si no hay pan denles pasteles”