
La dirigencia nacional del partido oficialista enfrenta su reestructuración más significativa antes de las elecciones de 2027, en un movimiento que revela tanto las fracturas internas del partido como la disputa no resuelta entre la presidenta Sheinbaum y la sombra política de su antecesor.
Jorge Montejo
13 de marzo de 2026
Fuentes al interior de Morena confirmaron a Nuevo Gráfico que la salida de Luisa María Alcalde de la presidencia nacional del partido es una decisión tomada, pese a que la dirigente ha desmentido en repetidas ocasiones las versiones que circulan desde hace semanas. Según las mismas fuentes, interinamente ocuparía el cargo la secretaria general del partido, Carolina Rangel, en tanto llega la figura definitiva que encabezará la estructura guinda rumbo a las elecciones de 2027.
Entre las razones que se señalan para la salida destacan la poca transparencia en la fiscalización de un presupuesto de más de 2 mil 500 millones de pesos en prerrogativas del 2025, así como una tormentosa relación con los partidos aliados, el PVEM y el PT. A eso se suma, de acuerdo con diversas fuentes del ámbito federal, la falta de resultados ante las exigencias de Claudia Sheinbaum, quien tiene presente el traspié que sufrió la 4T en las elecciones municipales de Veracruz y Durango, y proyecciones poco alentadoras para los comicios que se avecinan en Coahuila.
Jorge Montejo
13 de marzo de 2026
Fuentes al interior de Morena confirmaron a Nuevo Gráfico que la salida de Luisa María Alcalde de la presidencia nacional del partido es una decisión tomada, pese a que la dirigente ha desmentido en repetidas ocasiones las versiones que circulan desde hace semanas. Según las mismas fuentes, interinamente ocuparía el cargo la secretaria general del partido, Carolina Rangel, en tanto llega la figura definitiva que encabezará la estructura guinda rumbo a las elecciones de 2027.
Entre las razones que se señalan para la salida destacan la poca transparencia en la fiscalización de un presupuesto de más de 2 mil 500 millones de pesos en prerrogativas del 2025, así como una tormentosa relación con los partidos aliados, el PVEM y el PT. A eso se suma, de acuerdo con diversas fuentes del ámbito federal, la falta de resultados ante las exigencias de Claudia Sheinbaum, quien tiene presente el traspié que sufrió la 4T en las elecciones municipales de Veracruz y Durango, y proyecciones poco alentadoras para los comicios que se avecinan en Coahuila.
La versión que circula entre morenistas de la cúpula es que, por decisión de Palacio Nacional, se prepara el relevo de Alcalde y de Andrés Manuel López Beltrán, con miras a una reestructuración del partido y a la estrategia que la presidenta pondrá en marcha para las elecciones intermedias de 2027. En ese escenario, cobra fuerza el nombre de Ariadna Montiel, actual secretaria de Bienestar, como posible relevo estratégico, por su cercanía con la presidenta y el control de la estructura de programas sociales que la posicionan como figura clave para reorganizar la operación política del partido.
El cambio en la cúpula nacional tendrá consecuencias directas en los estados. En Hidalgo, fuentes internas del partido señalan que una renovación en la dirigencia nacional implicaría también una renovación de los comités estatales, en un contexto donde existe inconformidad creciente contra el actual dirigente estatal Marco Rico, al que se le señala de haber abierto las puertas del partido a militantes provenientes de otras fuerzas políticas, debilitando la cohesión interna del movimiento.
El relevo, sin embargo, no puede leerse de forma aislada. La salida de Alcalde —figura de origen obradorista— ocurre en un momento en que Sheinbaum busca consolidar su propio control sobre las estructuras del partido y las candidaturas de 2027. Una fuente interna de Morena ubicó los cambios en la dirigencia como parte de los ajustes que ha decidido realizar la presidenta para tomar ella el control de las próximas candidaturas, que serán claves para conformar una bancada morenista en San Lázaro con afines a ella.
Esa disputa por el control del partido es, en el fondo, la expresión más visible del fenómeno que analistas políticos denominan el maximato de López Obrador: la red de lealtades tejida por el expresidente que le ha permitido mantener influencia sobre el Poder Legislativo, el Poder Judicial y figuras estratégicas dentro del gabinete de Sheinbaum. Alcalde, Adán Augusto López y Ricardo Monreal son piezas de ese entramado. Cada movimiento que Sheinbaum realiza en la estructura del partido es, al mismo tiempo, un paso para desmantelar esa influencia y afirmar su propia conducción del proyecto político.
La misión del próximo dirigente o dirigenta de Morena, según las fuentes consultadas, será cohesionar al partido ante los retos electorales del 2027 —las elecciones más grandes en la historia del país, que además coincidirán con las elecciones judiciales— y dejar atrás las divisiones internas que hoy amenazan la capacidad operativa del movimiento oficialista.