En apenas una semana de gira, Andrés López Beltrán abandonó
sus modales de chilango fifí y adoptó el hablar pausado, los ademanes lentos y
hasta el acento tabasqueño de su padre. Si la imitación vale lo que el
original, Tabasco podría tener quinta transformación… aunque el pueblo aún
delibera si quiere la reimpresión. Y por si la transformación vocal no bastara,
sus críticos señalan que detrás de la candidatura no hay vocación de servicio
sino un objetivo más práctico: el fuero, situación que desmintió