
Jorge Montejo
29 de mayo de 2026
En el módulo de atención al derechohabiente del IMSS en Tapachula, Chiapas, los usuarios han encontrado la forma más eficiente de acceder a los servicios de salud pública: de rodillas. Las ventanillas de atención fueron instaladas casi al ras del piso, de modo que los empleados permanecen sentados cómodamente mientras el ciudadano se acomoda como puede, es decir, hincado, agachado o en cuclillas, según su condición física lo permita.
El diseño, digno de un concurso de innovación institucional, garantiza que nadie llegue erguido a solicitar una cita médica. La disposición afecta de manera particular a adultos mayores y personas con discapacidad, quienes representan precisamente el grueso de la población que acude a estas instalaciones.
Andrés Manuel López Obrador prometió en reiteradas ocasiones durante su gobierno que el sistema de salud pública mexicano superaría en calidad al de Dinamarca. El IMSS de Tapachula parece haber encontrado su propia interpretación de esa promesa: si en los países nórdicos los ciudadanos acceden a sus instituciones con dignidad, aquí se accede con la frente cerca del suelo, que es una forma de igualación, aunque no exactamente la que se tenía en mente.
Ninguna autoridad del instituto ha explicado si el diseño del módulo cumple con normas de ergonomía o accesibilidad. Tampoco si Dinamarca contempla algo similar en sus clínicas.
En el módulo de atención al derechohabiente del IMSS en Tapachula, Chiapas, los usuarios han encontrado la forma más eficiente de acceder a los servicios de salud pública: de rodillas. Las ventanillas de atención fueron instaladas casi al ras del piso, de modo que los empleados permanecen sentados cómodamente mientras el ciudadano se acomoda como puede, es decir, hincado, agachado o en cuclillas, según su condición física lo permita.
El diseño, digno de un concurso de innovación institucional, garantiza que nadie llegue erguido a solicitar una cita médica. La disposición afecta de manera particular a adultos mayores y personas con discapacidad, quienes representan precisamente el grueso de la población que acude a estas instalaciones.
Andrés Manuel López Obrador prometió en reiteradas ocasiones durante su gobierno que el sistema de salud pública mexicano superaría en calidad al de Dinamarca. El IMSS de Tapachula parece haber encontrado su propia interpretación de esa promesa: si en los países nórdicos los ciudadanos acceden a sus instituciones con dignidad, aquí se accede con la frente cerca del suelo, que es una forma de igualación, aunque no exactamente la que se tenía en mente.
Ninguna autoridad del instituto ha explicado si el diseño del módulo cumple con normas de ergonomía o accesibilidad. Tampoco si Dinamarca contempla algo similar en sus clínicas.