Descubren en Sudamérica el fósil más pequeño de su tipo


Un descubrimiento realizado en Brasil abrió una nueva ventana al pasado prehistórico de Sudamérica. Paleontólogos identificaron el fósil del tetrápodo más pequeño encontrado hasta ahora en la región: un diminuto cráneo de apenas 9.5 milímetros de longitud que perteneció a una especie que habitó la Tierra hace aproximadamente 240 millones de años.

La investigación fue encabezada por especialistas de la Universidade Federal de Santa Maria, quienes confirmaron que el ejemplar corresponde a una nueva especie bautizada como Sauropia macrorhinus. El fósil fue localizado en depósitos triásicos del estado de Rio Grande do Sul y representa uno de los hallazgos más singulares registrados en la paleontología sudamericana reciente.

El estudio, difundido en Scientific Reports, señala que el pequeño animal vivió durante el período Ladiniano del Triásico Medio, una etapa en la que el planeta aún estaba unido en el supercontinente Pangea y mucho antes de que los dinosaurios dominaran la Tierra.

El cráneo fue hallado adherido a rocas en el yacimiento conocido como Cortado por el paleontólogo Lúcio Roberto da Silva. Su tamaño representó un desafío para el equipo científico, que tuvo que trabajar con herramientas de precisión y equipos de aumento para limpiar cuidadosamente la pieza fósil.

Posteriormente, especialistas realizaron microtomografías computarizadas para analizar el ejemplar y generar reconstrucciones digitales en tres dimensiones. El proceso permitió observar rasgos anatómicos únicos que no eran visibles a simple vista y confirmar que se trataba de una especie hasta ahora desconocida.

El nombre elegido para el animal hace referencia a sus características. Sauropia une el término griego “sauros”, que significa lagarto, con la palabra brasileña “piá”, utilizada en el sur del país para referirse a un niño, mientras que macrorhinus alude a sus fosas nasales de gran tamaño.

Para los investigadores, el hallazgo no solo representa el registro del tetrápodo más pequeño encontrado en Sudamérica, sino que también aporta información valiosa sobre la biodiversidad que existía hace millones de años y sobre los ecosistemas que antecedieron al auge de los dinosaurios. El diminuto fósil, que cabe sobre la punta de un dedo, ofrece ahora nuevas pistas sobre la evolución temprana de la vida terrestre en el continente.