Expertos afirman que las posibilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen con el paso de los días, aunque existen casos extraordinarios de personas rescatadas después de más de una semana.
Tras un terremoto, la carrera contra el tiempo se convierte en la principal prioridad de los equipos de rescate. Sin embargo, determinar cuánto puede sobrevivir una persona atrapada bajo los escombros no tiene una respuesta exacta, ya que depende de múltiples factores.
Especialistas señalan que las probabilidades de supervivencia están ligadas a la gravedad de las lesiones, la disponibilidad de aire y agua, el acceso a alimentos y las condiciones en las que quedó atrapada la persona. La estructura del edificio y la rapidez de las operaciones de búsqueda también juegan un papel fundamental.
En Venezuela, donde dos potentes terremotos provocaron el colapso de numerosos edificios, las autoridades estiman que cientos de personas podrían permanecer bajo los escombros. A las labores de rescate se han unido organismos de emergencia, organizaciones comunitarias, familiares y voluntarios, además del apoyo de equipos internacionales.
De acuerdo con expertos en respuesta ante desastres, las primeras 24 a 48 horas después de un sismo son cruciales para localizar sobrevivientes. Otros especialistas consideran que existe una “ventana dorada” de hasta 72 horas, periodo en el que se registra el mayor número de rescates con vida.
No obstante, la historia ha demostrado que la esperanza puede extenderse más allá de esos plazos. En 2023, dos hermanos en Turquía fueron encontrados con vida después de pasar aproximadamente ocho días atrapados bajo los escombros tras el terremoto que devastó la frontera entre Siria y Turquía y dejó más de 50 mil fallecidos, según estimaciones de las Naciones Unidas.
Los investigadores explican que algunos edificios colapsados pueden generar cavidades o espacios vacíos que permiten a las víctimas evitar ser aplastadas. En estas condiciones, algunas personas han logrado sobrevivir durante días e incluso semanas, aunque estos casos son considerados excepcionales.
Las personas atrapadas enfrentan riesgos adicionales, como la deshidratación, la falta de alimentos, la exposición a las condiciones ambientales y la inhalación de polvo, que puede provocar problemas respiratorios severos.
Los especialistas también advierten sobre el peligro que representan las réplicas para quienes participan en las labores de rescate, así como el riesgo que corren familiares y voluntarios al ingresar a estructuras inestables en busca de sus seres queridos.
Asimismo, la calidad de las construcciones influye directamente en la magnitud de la tragedia. Expertos en ingeniería estructural señalan que las edificaciones con materiales frágiles o sin los refuerzos adecuados tienen mayores probabilidades de colapsar durante un terremoto.
Ante este panorama, los especialistas coinciden en que la prevención, el cumplimiento de las normas de construcción y la preparación ante emergencias son factores fundamentales para reducir el número de víctimas en futuros desastres naturales.
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