
Jaqueline Sagaón
26 de junio de 2026
Trece inmuebles, dos Rolls Royce, joyas por 18 millones de pesos y cuentas en cuatro países permanecieron fuera del escrutinio público mientras encabezó la FGR. Solo la transparencia obligatoria de su nuevo cargo diplomático lo forzó a destaparlo.
Alejandro Gertz Manero gobernó la Fiscalía General de la República durante casi siete años sin que un solo ciudadano pudiera revisar de qué estaba hecho su patrimonio. La autonomía constitucional del organismo le sirvió de blindaje: cuando presentó su primera declaración en 2019, simplemente se negó a hacerla pública, y la FGR, al salir del paraguas del gobierno federal, dejó de tener obligación de reportar los bienes de sus funcionarios en la plataforma abierta Declaranet. El secreto se sostuvo hasta el 15 de junio de este año, cuando su nombramiento como embajador de México en el Reino Unido lo convirtió en servidor público de la Secretaría de Relaciones Exteriores y, con ello, en sujeto obligado de transparencia.
Lo que apareció en Declaranet fue un inventario de 13 inmuebles —diez casas, un departamento, un terreno y un edificio—, siete vehículos, 15 cuentas bancarias en México, España, Estados Unidos y Suiza, y más de 28 millones de pesos en joyas, relojes, monedas y obras de arte. El propio Gertz Manero atribuyó la mayor parte de esa fortuna a la herencia: ocho de los 13 inmuebles llegaron por esa vía, junto con la totalidad de las joyas declaradas.
El dato que más controversia generó no fue patrimonio heredado, sino una compra hecha en pleno ejercicio del cargo que prometió combatir la impunidad. El 11 de noviembre de 2020, siendo ya titular de la FGR, Gertz Manero adquirió de contado un Rolls Royce Wraith modelo 2014 por 2.7 millones de pesos, operación realizada con la empresa Automotriz Hermer S.A. de C.V. Es el bien de mayor valor individual en todo su parque vehicular y, según su propia declaración, fue pagado sin financiamiento, en una sola exhibición.
No fue su único vehículo de lujo adquirido como funcionario. Antes del Wraith, Gertz Manero ya había comprado de contado un Rolls Royce sedán 1966 por 250 mil pesos y un Mercedes Benz por 200 mil pesos. A esa colección suma tres autos clásicos heredados —un Ford Galaxie 1972, un Dodge Dart 1982 y un Ford Lincoln 1994— y un Cadillac comprado en los noventa por 160 mil pesos.
El patrimonio inmobiliario revela una historia que empieza mucho antes de que Gertz Manero pisara una fiscalía. En septiembre de 1943, a los tres años de edad, recibió su primera herencia: una casa con 131 metros cuadrados de terreno. Para 1944 ya tenía dos casonas más, una de casi mil metros cuadrados. La acumulación heredada continuó hasta sumar ocho propiedades, entre ellas un edificio completo de 4 mil 977 metros cuadrados de construcción. Solo tres inmuebles corresponden a compras hechas ya en su vida adulta: una casa en 1996 por 2.3 millones de pesos, una propiedad en Estados Unidos adquirida en 2007 por 1.19 millones de dólares —pagada con crédito hipotecario del banco Chase Home Finance, que aún reporta como adeudo vigente— y un departamento en 2013 por un millón de euros.
Hay una propiedad que merece una mención aparte por la fecha en que se concretó. En octubre de 2020 —más de un año y medio después de haber tomado posesión como fiscal general— la Universidad de las Américas, A.C., le cedió una casa de 922 metros cuadrados de construcción en Las Lomas de Chapultepec, una de las zonas más caras de la Ciudad de México. Gertz Manero fue rector de esa institución hasta 2018 y, según su propia declaración, mantiene participación societaria en ella, así como en las empresas Algermann Inmobiliaria S.A. de C.V. y Desarrolladora del Centro. La declaración no detalla el valor de la cesión ni el porcentaje de su participación accionaria.
El contraste con sus ingresos oficiales es notorio. Como titular de la FGR, Gertz Manero reportó un ingreso anual de aproximadamente 1.99 millones de pesos —menos de 200 mil pesos mensuales netos— más 271 mil pesos por rendimientos en inversiones bursátiles. Esa cifra, contra los más de 28 millones de pesos en bienes muebles, 13 inmuebles y cuentas en cuatro jurisdicciones distintas, deja sin explicar buena parte de la acumulación patrimonial, salvo por la vía de la herencia que el propio funcionario invoca.
Las 15 cuentas bancarias que declaró tampoco vienen con montos. Gertz Manero reportó fondos de inversión, cuentas de cheques y afores en México, además de cuentas activas en Suiza, España y Estados Unidos, pero la versión pública de Declaranet no revela los saldos. Tampoco existe claridad sobre el valor actual de buena parte de los inmuebles heredados: la plataforma permite conocer la superficie de terreno y construcción, no necesariamente el monto correspondiente a cada uno.
Gertz Manero ha defendido su patrimonio como producto de una familia acaudalada y de décadas de trabajo profesional, una explicación que coincide con reportes periodísticos previos —entre ellos la investigación global Paradise Papers de 2017— que ya habían documentado vínculos de la familia Gertz con cuentas en jurisdicciones de baja tributación. La presidenta Claudia Sheinbaum salió en su defensa al señalar que lo declarado es, precisamente, prueba de transparencia: lo problemático, dijo, habría sido que no lo reportara.
El argumento deja sin resolver la pregunta de fondo: por qué ese mismo patrimonio permaneció oculto durante los seis años en que Gertz Manero condujo la institución encargada de investigar enriquecimiento ilícito y conflictos de interés en el resto del gobierno mexicano. La opacidad no fue accidental. Fue una decisión amparada en la autonomía de la FGR, sostenida activamente por el propio fiscal, y solo cedió cuando un cambio de cargo —no una reforma, no una exigencia ciudadana— lo obligó a abrir los archivos.
El caso se suma a otros señalamientos sobre la gestión de Gertz Manero al frente de la FGR, entre ellos cuestionamientos por el uso de la institución en el litigio contra su excuñada Laura Morán Servín, encarcelada 528 días por la muerte de su hermano, y críticas por resultados limitados en la procuración de justicia durante su periodo. Su salida de la fiscalía, en noviembre de 2025, fue interpretada por analistas como una salida negociada con la Presidencia. La declaración patrimonial, hecha pública apenas este mes, es el primer documento oficial que permite a la ciudadanía revisar de manera directa la fortuna del hombre que durante casi siete años decidió qué casos de corrupción perseguir y cuáles no.
26 de junio de 2026
Trece inmuebles, dos Rolls Royce, joyas por 18 millones de pesos y cuentas en cuatro países permanecieron fuera del escrutinio público mientras encabezó la FGR. Solo la transparencia obligatoria de su nuevo cargo diplomático lo forzó a destaparlo.
Alejandro Gertz Manero gobernó la Fiscalía General de la República durante casi siete años sin que un solo ciudadano pudiera revisar de qué estaba hecho su patrimonio. La autonomía constitucional del organismo le sirvió de blindaje: cuando presentó su primera declaración en 2019, simplemente se negó a hacerla pública, y la FGR, al salir del paraguas del gobierno federal, dejó de tener obligación de reportar los bienes de sus funcionarios en la plataforma abierta Declaranet. El secreto se sostuvo hasta el 15 de junio de este año, cuando su nombramiento como embajador de México en el Reino Unido lo convirtió en servidor público de la Secretaría de Relaciones Exteriores y, con ello, en sujeto obligado de transparencia.
Lo que apareció en Declaranet fue un inventario de 13 inmuebles —diez casas, un departamento, un terreno y un edificio—, siete vehículos, 15 cuentas bancarias en México, España, Estados Unidos y Suiza, y más de 28 millones de pesos en joyas, relojes, monedas y obras de arte. El propio Gertz Manero atribuyó la mayor parte de esa fortuna a la herencia: ocho de los 13 inmuebles llegaron por esa vía, junto con la totalidad de las joyas declaradas.
El dato que más controversia generó no fue patrimonio heredado, sino una compra hecha en pleno ejercicio del cargo que prometió combatir la impunidad. El 11 de noviembre de 2020, siendo ya titular de la FGR, Gertz Manero adquirió de contado un Rolls Royce Wraith modelo 2014 por 2.7 millones de pesos, operación realizada con la empresa Automotriz Hermer S.A. de C.V. Es el bien de mayor valor individual en todo su parque vehicular y, según su propia declaración, fue pagado sin financiamiento, en una sola exhibición.
No fue su único vehículo de lujo adquirido como funcionario. Antes del Wraith, Gertz Manero ya había comprado de contado un Rolls Royce sedán 1966 por 250 mil pesos y un Mercedes Benz por 200 mil pesos. A esa colección suma tres autos clásicos heredados —un Ford Galaxie 1972, un Dodge Dart 1982 y un Ford Lincoln 1994— y un Cadillac comprado en los noventa por 160 mil pesos.
El patrimonio inmobiliario revela una historia que empieza mucho antes de que Gertz Manero pisara una fiscalía. En septiembre de 1943, a los tres años de edad, recibió su primera herencia: una casa con 131 metros cuadrados de terreno. Para 1944 ya tenía dos casonas más, una de casi mil metros cuadrados. La acumulación heredada continuó hasta sumar ocho propiedades, entre ellas un edificio completo de 4 mil 977 metros cuadrados de construcción. Solo tres inmuebles corresponden a compras hechas ya en su vida adulta: una casa en 1996 por 2.3 millones de pesos, una propiedad en Estados Unidos adquirida en 2007 por 1.19 millones de dólares —pagada con crédito hipotecario del banco Chase Home Finance, que aún reporta como adeudo vigente— y un departamento en 2013 por un millón de euros.
Hay una propiedad que merece una mención aparte por la fecha en que se concretó. En octubre de 2020 —más de un año y medio después de haber tomado posesión como fiscal general— la Universidad de las Américas, A.C., le cedió una casa de 922 metros cuadrados de construcción en Las Lomas de Chapultepec, una de las zonas más caras de la Ciudad de México. Gertz Manero fue rector de esa institución hasta 2018 y, según su propia declaración, mantiene participación societaria en ella, así como en las empresas Algermann Inmobiliaria S.A. de C.V. y Desarrolladora del Centro. La declaración no detalla el valor de la cesión ni el porcentaje de su participación accionaria.
El contraste con sus ingresos oficiales es notorio. Como titular de la FGR, Gertz Manero reportó un ingreso anual de aproximadamente 1.99 millones de pesos —menos de 200 mil pesos mensuales netos— más 271 mil pesos por rendimientos en inversiones bursátiles. Esa cifra, contra los más de 28 millones de pesos en bienes muebles, 13 inmuebles y cuentas en cuatro jurisdicciones distintas, deja sin explicar buena parte de la acumulación patrimonial, salvo por la vía de la herencia que el propio funcionario invoca.
Las 15 cuentas bancarias que declaró tampoco vienen con montos. Gertz Manero reportó fondos de inversión, cuentas de cheques y afores en México, además de cuentas activas en Suiza, España y Estados Unidos, pero la versión pública de Declaranet no revela los saldos. Tampoco existe claridad sobre el valor actual de buena parte de los inmuebles heredados: la plataforma permite conocer la superficie de terreno y construcción, no necesariamente el monto correspondiente a cada uno.
Gertz Manero ha defendido su patrimonio como producto de una familia acaudalada y de décadas de trabajo profesional, una explicación que coincide con reportes periodísticos previos —entre ellos la investigación global Paradise Papers de 2017— que ya habían documentado vínculos de la familia Gertz con cuentas en jurisdicciones de baja tributación. La presidenta Claudia Sheinbaum salió en su defensa al señalar que lo declarado es, precisamente, prueba de transparencia: lo problemático, dijo, habría sido que no lo reportara.
El argumento deja sin resolver la pregunta de fondo: por qué ese mismo patrimonio permaneció oculto durante los seis años en que Gertz Manero condujo la institución encargada de investigar enriquecimiento ilícito y conflictos de interés en el resto del gobierno mexicano. La opacidad no fue accidental. Fue una decisión amparada en la autonomía de la FGR, sostenida activamente por el propio fiscal, y solo cedió cuando un cambio de cargo —no una reforma, no una exigencia ciudadana— lo obligó a abrir los archivos.
El caso se suma a otros señalamientos sobre la gestión de Gertz Manero al frente de la FGR, entre ellos cuestionamientos por el uso de la institución en el litigio contra su excuñada Laura Morán Servín, encarcelada 528 días por la muerte de su hermano, y críticas por resultados limitados en la procuración de justicia durante su periodo. Su salida de la fiscalía, en noviembre de 2025, fue interpretada por analistas como una salida negociada con la Presidencia. La declaración patrimonial, hecha pública apenas este mes, es el primer documento oficial que permite a la ciudadanía revisar de manera directa la fortuna del hombre que durante casi siete años decidió qué casos de corrupción perseguir y cuáles no.