Que se sepa, en México hay un narco gobierno



07 de junio de 2026

Tras el pronunciamiento de la presidenta Claudia Sheinbaum contra el injerencismo del vecino país del norte confabulando con la ultra derecha para boicotear las próximas elecciones, cabe hacer un análisis sobre ese discurso, reiterado en los últimos años, en el cual se busca afanosamente un enemigo para azuzar a grandes contingentes en contra de una amenaza y así bajo la efervescencia colectiva, se logren los verdaderos objetivos ocultos de los líderes y en este caso del partido y futuro político de la nación.

La nueva bandera electoral de Morena se llama “contra el injerencismo extranjero”.

Es una forma de darle la vuelta al relato del “narco gobierno” que se ha vuelto dominante. Ya no se podrá hablar de la extensa red de complicidades entre las autoridades y el crimen organizado sin que lo tachen a uno de traidor a la patria por hacerle el juego a las exigencias norteamericanas.

Se trata de una apuesta riesgosa porque implica que la mayoría de la población acepte de forma pasiva la inyección nacionalista. Se buscará etiquetar a la oposición de entreguista y vende patrias. Ser opositor será visto como parte de una conjura de la derecha internacional. El nacionalismo, no lo olvidemos, es uno de los venenos más letales para las sociedades, que fácilmente puede desbocarse.

Implica movilizaciones constantes, un rígido control de las masas, un discurso exaltado, una vigilancia estricta de los medios; incluso implicaría la reaparición de López Obrador“El mesías tropical”, parafraseando a Enrique Krause, en la escena nacional.

El narco intervino en las elecciones para gobernador en Baja California, Sonora, Sinaloa, Nayarit, Colima, Michoacán y Tamaulipas. Penetró las estructuras de poder en Zacatecas, Guerrero y Chiapas.

A primera vista parece necia la actitud de Sheinbaum de defender a políticos acusados de coludirse con el narcotráfico. El discurso soberanista no convence a muchos, a decir de las encuestas. Se trata, sin embargo, de un recurso de sobrevivencia. Si entrega a Rocha, pronto le pedirán que entregue a otros, como a Alfonso Durazo y Américo Villarreal, a quienes se está investigando.

Lo mejor para el gobierno es presentar la mayor resistencia posible. Solo cuando la presión sea ya insoportable, entregará con muchas trabas a alguno de los ocho señalados, hasta llegar a Rocha Moya. De no hacerlo así, pronto le exigirían la entrega de alguno de sus secretarios de Estado (como Mario Delgado), de los hijos del Caudillo o del prócer mismo.

El gobierno de López Obrador toleró que los cárteles tuvieran presencia prácticamente en la totalidad de los municipios del país. Hay vastas zonas donde son la fuerza dominante. Existen testimonios de que financiaron las campañas de López Obrador en 2006, 2012 y 2018.

Y fuertes sospechas de que aportaron recursos a la campaña de Claudia Sheinbaum y de un amplio número de diputados. La defensa del gobierno federal de los narcos políticos es sobre todo una defensa de sus propios intereses.

¿Por qué el gobierno mexicano va a movilizar a miles de servidores de la nación para fomentar la “defensa de la soberanía” si debiera ser una reacción espontánea de la gente ante una intervención extranjera? Con el pretexto de la soberanía se quiere montar una defensa de los intereses del crimen organizado.

Por qué la defensa de un conjunto de políticos vinculados con el narco puede llevar a la ruptura del T-MEC y lo que ello acarrearía: recesión, fuga de capitales, ¿aumento de la pobreza? ¿Por qué? Quizá porque ellos pagaron las elecciones y son los que realmente mandan en México.

En plena efervescencia del mundial de futbol, que el mundo entero lo sepa, en México manda el narco gobierno…