
Jorge Montejo
15 de agosto de 2026
Mixquiahuala, Hgo.— José Antonio Rojo García de Alba sostuvo esta semana una nueva ronda de encuentros ciudadanos en distintos puntos de Hidalgo, en los que el agua, el precio de los productos del campo, la seguridad, la salud y el ordenamiento del crecimiento conurbado ocuparon el centro de la conversación. El político hidalguense mantiene el método que se ha convertido en su sello: recorrer el territorio, sentarse a escuchar y hacerlo sin preguntar filiación partidista.
El encuentro de Mixquiahuala se realizó en un espacio de trabajo del propio municipio, con productores, vecinos y liderazgos locales sentados en una misma mesa. En su mensaje público sobre la reunión, Rojo la describió como un diálogo sobre la problemática y las posibles soluciones de una región productiva, y agradeció a los organizadores y a la familia Escamilla por recibirlo. Los temas que enumeró —el uso y cuidado del agua, el campo y el precio de sus productos, la seguridad, la salud y la planeación del desarrollo regional para ordenar el fenómeno de la conurbación— coinciden con la agenda estructural de una zona donde el riego, la producción agrícola y el crecimiento urbano acelerado conviven sin un esquema de planeación intermunicipal consolidado.
Ese mismo día la agenda continuó en Cañada Chica, Ixmiquilpan, en un ámbito distinto: la celebración del cumpleaños de Juan Ortiz Simón, a quien Rojo identificó como amigo y compañero de la 59 Legislatura del estado de Hidalgo. En ese encuentro saludó también a Laura Sánchez Young, a quien refirió igualmente como compañera, además de a familiares y amigos del festejado.
La semana cerró con su participación en una plática sobre políticas públicas, la participación de las mujeres en la vida política y el desarrollo de Hidalgo, un espacio en el que agradeció públicamente la invitación. Se trata de una misma lógica: espacios pequeños, agenda temática, interlocutores de origen político diverso.

El hilo que une todos los encuentros es el planteamiento que Rojo ha sostenido desde hace meses y que ha reiterado en distintos municipios: la construcción de un frente amplio, de vocación progresista, en el que quepan todos los colores y cuyo único eje común sea el progreso de Hidalgo. La fórmula supone que las coincidencias en agua, campo, seguridad, salud y ordenamiento territorial pesen más que las diferencias ideológicas de quienes se sientan a la mesa. Es, en los hechos, una apuesta por el diálogo como método antes que por la estructura partidista como plataforma.
Rojo opera hoy fuera de cualquier estructura de partido. En entrevista ente este medio de comunicación, anunció que ponía una pausa a su militancia en el Partido Revolucionario Institucional, y desde entonces se ha movido por la vía ciudadana, en encuentros convocados por vecinos, productores y liderazgos locales, sin templete ni logotipo. Esa condición explica el formato de sus recorridos tanto como su alcance: sin aparato, la única forma de sumar es tocando puertas.
Lo que sigue es una prueba de aritmética política. Las conversaciones de sala y las mesas de trabajo en municipios como Mixquiahuala o Ixmiquilpan pueden convertirse en una estructura que privilegia los problemas antes que las siglas.