¿Y si Hidalgo fuera Suecia?. Pero, la vigente y moribunda maquinaria clientelar, la permanencia de las prácticas del gobierno a través de los instrumentos disponibles tales como las estrategias mediáticas nos sitúan en nuestra realidad. Un estado que no ha sido parte de la transición desde su fundación, un Estado que ante la contingencia sanitaria derivada del COVID-19 es escenario de una situación en la que se implementa un “plan de contingencia” con una clara tendencia político- electoral que conlleva un impacto cultural e ideológico en la sociedad hidalguense que queda lejos de cumplir con el objetivo principal; poner en marcha aquel sistema de salud del cual tanto se presumía y comparaba con los grandes del bloque europeo.

Y es que no resulta nuevo que estas prácticas gubernamentales se hayan convertido en un paradigma, es decir, son generalmente aceptadas y reconocidas proporcionando modelos de implementación considerando una perspectiva histórica de cacicazgo, lo que comúnmente escuchamos como: –Así siempre ha sido.

Es justo esta situación de emergencia que ha sacado a relucir ese cacicazgo a través de El Operativo Escudo en el que los programas sociales que se implementaron resultan ser muy similares a los del Gobierno Federal pero intervenidos a través de los ya conocidos y tradicionales operadores, beneficiando a unos cuantos y con un implícito objetivo de botín político. Y todo ello lo hacen ver mediáticamente como algo “normal”.

Además, tenemos un sistema de transporte colectivo plagado de concesiones sospechosas y con un Tuzobus al borde de la quiebra; es allí en donde la ciudadanía se ve obligada a transportarse a pesar de las circunstancias después de la implementación del Hoy no circula. Al parecer no hay tampoco una real comunicación con los municipios, pues nos estamos perfilando como una de las entidades con más tendencia de crecimiento en los brotes de COVID-19.

¿Realmente es el objetivo de Fayad la salud de los hidalguenses o continuar con las viejas prácticas que tanto daño le han hecho al pueblo?. Al parecer, el paradigma de la forma de gobernar ha cambiado en la sociedad mexicana, sólo falta cambiarlo en el Gobierno del Estado de Hidalgo.