La Fiscalía General de la República (FGR) implicó al actual jefe de la policía de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, en la reunión para poner las bases de la verdad histórica que explicaría la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

En esa reunión del 7 de octubre de 2014, alegó Bustamante Vargas, estuvieron Tomás Zerón de Lucio, extitular de la Agencia de Investigación Criminal; Gualberto Ramírez Gutiérrez, excoordinador Antisecuestros de la SEIDO; José Luis Martínez Pérez, quien fuera delegado de la PGR en Guerrero, ; Carlos Gómez Arrieta, exjefe de la Policía Federal Ministerial; y Omar García Harfuch.

Los datos sobre el encuentro de alto nivel fueron aportados por Bernardo Cano Muñozcano, pues el secretario particular de Tomás Zerón se convirtió en testigo colaborador, apegándose a la figura del criterio de oportunidad. Eso permite beneficios en el caso si el acusado coopera para aportar informes que lleven contra objetivos de relevancia.

Según el testigo colaborador, el entonces gobernador Ángel Aguirre también acudió a la reunión, pero cuando llegó, la mayoría de los funcionarios se retiraron y solo se quedaron los mandos. Entre aquellos que se retiraron también estuvo Cano Muñozcano y no pudo ver que se planearan cuestiones ilícitas.

Sin embargo, la FGR asegura que esta cita entre empleados gubernamentales de primer nivel fue el comienzo de la verdad histórica. Bustamante Vargas alegó que todo comenzó ese día para maquinar un artificio en aras de desactivar la indignación y presiones sociales por la desaparición de los estudiantes.