
Jaqueline Sagaón
Ciudad de México, 28 de mayo de 2026.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó su declaración patrimonial y de intereses en la modalidad de modificación correspondiente al ejercicio 2026, en la que reportó ingresos anuales netos por un millón 791 mil 441 pesos, sin cambios relevantes en su patrimonio durante el año inmediato anterior.
El documento fue entregado ante la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno cuatro días antes de que el 31 de mayo venza el plazo legal fijado para que los servidores públicos federales cumplan con esta obligación constitucional.
De acuerdo con el informe, la mandataria obtuvo un millón 790 mil pesos por concepto de remuneraciones como presidenta de la República —concepto que incluye salarios, compensaciones, bonos, aguinaldo y otras prestaciones, una vez descontados impuestos— y mil 441 pesos adicionales por rendimientos financieros de capital.
En materia de bienes, el perfil patrimonial de Sheinbaum no registra variación apreciable. La titular del Ejecutivo conserva el departamento adquirido en 1999 mediante crédito, con un valor de compra de 275 mil pesos, además de un automóvil Chevrolet Aveo modelo 2013 adquirido de contado en 164 mil 900 pesos. Ambos bienes figuraban ya en su primera declaración como presidenta, presentada en noviembre de 2024.
La evolución de sus ingresos declarados ofrece un contraste de contexto. En la modificación patrimonial presentada en mayo de 2025, Sheinbaum había reportado ingresos anuales netos por 466 mil 136 pesos, correspondientes únicamente a los primeros meses de su gestión iniciada en octubre de 2024. En la declaración inicial, asentó que durante 2023, cuando aún era Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, percibió ingresos por 583 mil 194 pesos. La cifra de 2026 —ya con un año completo en la Presidencia— refleja el salario tope establecido para el Ejecutivo federal.
Uno de los puntos que genera preguntas es la participación accionaria empresarial de la mandataria. Sheinbaum figura como accionista con un ocho por ciento de participación en dos empresas del sector manufacturero: “Eli Cami y Cia”, ubicada en el Estado de México, y “Sintacrom de México”, en Guanajuato, y en ambos casos declaró que no recibe remuneración por su participación. Sin embargo, dichos registros no aparecen en las versiones públicas de las declaraciones patrimoniales correspondientes a 2025 y 2026 , aunque sí fueron recogidos por varios medios a partir del documento consultado directamente en Declaranet. La discrepancia entre lo que consta en el expediente oficial y lo visible en las versiones de acceso público no ha sido explicada por la Presidencia.
En materia de pasivos, Sheinbaum reportó una tarjeta de crédito bancaria adquirida desde 2010, con un monto original registrado de cero pesos.
La administración pública federal registra al 27 de mayo un avance del 91.35 por ciento en el cumplimiento de la obligación de presentar declaraciones patrimoniales, según datos del portal servidorespublicos.gob.mx.
El contexto no es menor: la declaración se presenta en la misma semana en que Sheinbaum impulsa una reforma electoral para anular comicios por injerencia extranjera y reivindica ante el Congreso el combate a la corrupción como eje de su administración. La imagen de austeridad que construye el documento —un departamento de hace 27 años, un auto compacto de 13 mil dólares en su momento de compra, sin nuevas propiedades ni cuentas de inversión relevantes— es coherente con ese discurso. Lo que no queda del todo claro es por qué las participaciones en dos empresas manufactureras aparecen y desaparecen según la versión del documento que se consulte.