
1 de noviembre de 2026
Dos personajes influyentes en la vida política del país, padre e hijo. Ambos de la misma familia poniendo en alto el apellido Cárdenas que con un eco estremecedor recorre la historia de México.
Los Cárdenas, originarios de Michoacán han ido formándose a lo largo del tiempo dentro de las luchas sociales que imperan no solo en su estado natal sino en el resto de la nación.
A 56 años de su muerte, ocurrida el 19 de octubre de 1970, Lázaro Cárdenas del Río sigue presente en el lenguaje político de México. Su nombre evoca tierra para los campesinos y petróleo bajo control nacional. Pero su legado también incluye otra decisión duradera: reorganizar al partido oficial para incorporar a obreros y campesinos a una estructura ligada al poder presidencial.
Cárdenas llegó a la Presidencia en 1934 y rompió con Plutarco Elías Calles, cuya influencia había marcado a los gobiernos anteriores. Su administración dio un impulso extraordinario al reparto agrario: una estimación de la Secretaría de Educación Pública sitúa en casi 18 millones de hectáreas las tierras distribuidas durante el sexenio. Esa política modificó la propiedad del campo y convirtió a ejidatarios y comuneros en una base de apoyo para el gobierno.
El 18 de marzo de 1938 tomó la decisión que definiría su imagen pública. Tras el conflicto laboral entre trabajadores y compañías petroleras, decretó la expropiación de bienes de las empresas que no habían acatado un laudo.
El reparto agrario y la expropiación petrolera fueron decisiones con consecuencias materiales; la organización sectorial de su partido (PRI) también dejó huella en la forma de ejercer el poder. Un aniversario luctuoso permite honrar sus decisiones y examinar sus efectos. Su nombre conserva fuerza nacional porque sigue abriendo una discusión sobre soberanía, justicia social y democracia.
La magnificencia del padre dejo una onda huella en el hijo quien busco también desempeñarse en la gestión pública figurando en varios procesos políticos nacionales.
Cuauhtémoc Cárdenas desafió al partido que lo hizo gobernador y, años después, abandonó el partido que ayudó a fundar.
Su fallecimiento, reportado este 28 de octubre de 2026 a los 92 años, curiosamente también en el mes que su padre falleciera, devuelve la atención a esas dos rupturas. Entre ambas estuvo la elección de 1988: una disputa que exhibió la desconfianza en el árbitro electoral y reorganizó a la oposición mexicana.
Cuauhtémoc Cárdenas goberno Michoacán de 1980 a 1986 bajo las siglas del PRI. Junto con Porfirio Muñoz Ledo impulsó la Corriente Democrática, que cuestionaba la forma en que la dirigencia elegía candidato presidencial y el rumbo económico del gobierno. Al salir del partido, reunió a antiguos priistas y organizaciones de izquierda en el Frente Democrático Nacional. Su candidatura de 1988 convirtió una disputa interna del oficialismo en una competencia nacional.
El legado de ambos reúne una conquista y una advertencia. Los Cárdenas contribuyeron a abrir la competencia electoral, a luchar a favor de las clases desfavorecidas y a demostrar que ser oposición puede ganar espacios antes reservados al partido gobernante.