Michel Gálvez | Finanzas 📈

En un conferencia virtual organizada por un banco de inversión global, Guillermo Ortiz, exgobernador del Banco de México señaló que la crisis actual tendrá un choque deflacionario a nivel mundial, lo que provocará una caída de precios. Sin embargo, anticipa que el mundo podría ser más pobre, más desigual y menos productivo tras la pandemia. Hacia el mediano plazo, se comienza a anticipar un crecimiento potencial más bajo, en donde el Fondo Monetario Internacional ya estima una reducción del crecimiento potencial de economías avanzadas de entre 0.3%-0.4% y de aproximadamente 0.5% para países emergentes, como México.

Para el país, el Exgobernador anticipa una recesión económica importante. En la crisis económica de 2008, el Producto Interno Bruto (PIB) cayó alrededor de 8.0%. Para el 2020, se pronostica una contracción económica de 7.2% y una recuperación de 2.5% en 2021. No obstante, a finales del próximo año el crecimiento estimado se ubicaría 0.5% por debajo de lo estimado. El exgobernador del banco central señaló que la pauta del comportamiento de los mercados la ha marcado la parte internacional. Hablando con inversionistas institucionales mexicanos, están muy preocupados por la radicalización o endurecimiento ideológico, con lo que tal vez se impacte la prima de riesgo de México en el largo plazo. Otro grupo ve una normalización económica hacia segunda mitad del 2021, liderada principalmente por Estados Unidos, siendo en ese escenario, el eje principal de la recuperación económica del país. El estímulo fiscal de México no es comparable con el implementado en el país del norte, ya en dicho país representa cerca del 10% del PIB y puede representar aún más. Ante la evolución esperada de Estados Unidos, México podría comenzar a posicionarse. México podría ser el principal beneficiario de incremento de las tensiones comerciales entre EUA y China. Bajo ese entorno, México tendría la oportunidad de comenzar a verse muy atractivo.

¿Qué medidas se podrían tomar para mejorar la productividad de la economía?

Lo primero que hay que ver es que existe una enorme brecha de productividad en el país con cifras impactantes. Un trabajador de Oaxaca tiene 1/5 de productividad que en un trabajador de Nuevo León. La diferencia se ha ido acrecentando y es una de las consecuencias del Tratado de Libre Comercio de 1994, el cual desarrolló la parte norte del país. Esa tendencia de divisiones en productividad se seguirá dando a menos de existir un esfuerzo coherente para canalizar las inversiones en materia de infraestructura, energía, comunicación, entre otras, al sureste del país, para así crear condiciones de inversión para reinvertir esta dicotomía. Sin embargo, los proyectos propuestos por la administración actual aún no contribuyen a disminuir esto. Hay enormes oportunidades de mejora, pero la realidad es que con las políticas actuales llevándose a cabo, ve muy difícil el poder aspirar a una mejora de la productividad en los próximos 2 años. Tendría que reducirse la brecha norte-sur, que no se ve en el corto plazo, y también tendría que proponerse un fortalecimiento del marco institucional, que con los cambios actuales la confianza de los inversionistas no se ha terminado de afianzar.