Si bien es cierto, que en el imaginario colectivo de la gran mayoría de los mexicanos, sabíamos que Felipe Calderón habría sido un “narco-presidente”, un personaje que inició la mal llamada “guerra contra el narco” aquel 10 de diciembre de 2006, digo mal llamada porque a valores entendidos podemos asegurar que no fue contra el “narco”, sino por hacerse del negocio ilícito de este, un personaje que llego a la presidencia de manera muy cuestionada, y que una de sus primeras acciones para legitimarse fue emprender una lucha contra el narcotráfico, pero lo hizo sin una estrategia, lo que sumió al país en una violencia nunca antes vista, la cual, sigue imparable y que ha dejado miles de muertos y desaparecidos hasta el día de hoy, donde podemos hablar de casos muy puntuales que marcaron la época de sangre de Felipe Calderón, como el caso de Villas de Sálvarcar, el de los estudiantes del Tec de Monterrey, la masacre de migrantes en San Fernando y el ataque al Casino Royale.

Pero ese imaginario colectivo, se vuelve una terrible y fatídica realidad, cuando su mano derecha, Genaro Garcia Luna, quien fuera Secretario de Seguridad Pública en su sexenio, es detenido en EEUU por los cargos de asociación delictiva para el tráfico de cocaína y falso testimonio, quien por cierto se ha declarado inocente de las acusaciones de los fiscales, quienes alegan que recibió enormes cantidades de dinero por parte del cártel de Joaquín “El Chapo” Guzmán a cambio de permitir que éste traficara cocaína a sus anchas.

Y si a lo anterior le sumamos las reveladoras declaraciones de Roberta Jacobson, ex embajadora de EEUU en Mexico, en las cuales revela que el ex presidente Felipe Calderón (2006-2012) tenía a su disposición la información de los vínculos entre Genaro García Luna (Secretario de Seguridad Pública) y el crimen organizado. En el texto de la revista Proceso, se puntualiza que “la información que obteníamos –en el Departamento de Estado– era por conducto de funcionarios estadounidenses, pero venía de parte de mexicanos, ellos era los que más información recibían y tenían sobre la corrupción de García Luna”.

El texto de Esquivel afirma que las revelaciones de Jacobson se enfocan en los seis años de García Luna en la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal, en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, cuando ella, aclara el periodista, se hizo cargo de la Iniciativa Mérida y de otros temas en la relación con México y Canadá. El periodista destaca también que “pocos funcionarios o ex funcionarios del Departamento de Estado conocen al detalle, como Jacobson, la relación con México, en especial la que hubo con Calderón, lo que le da autoridad a su voz”.

Para terminar este breve texto, les dejo un fragmento del libro “El Traidor”, de Anabel Hernandez: “Entre más alto era el funcionario público sobornado, más valioso y útil era el “activo. En los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón, el Mayo, el Chapo y los Beltrán Leyva llegaron hasta el máximo nivel, Los sobornos salpicaban a todos. Por ejemplo, durante la administración de Fox, el responsable de la AFI, Genaro García Luna, recibió 3 millones de dólares de sobornos por parte del Mayo. Se los entregó Rey en mano propia. El objetivo era, entre otros, que se nombrara a Norberto Vigueras Beltrán como jefe regional de la AFI en Culiacan”, (pagina 186).

El tamaño del cinismo de Felipe Calderón solamente se puede comparar al de Genaro Garcia Luna y el de los sobornos que este recibió para poner la Seguridad Pública de nuestro país al servicio del crimen organizado.