Álvaro López | El Cerebro Habla 🧠

En Washington vimos a un López Obrador que no solemos ver aquí: a uno más mesurado e incluso con porte de estadista. 

Es cierto que la relación de México con Estados Unidos ha rayado en la sumisión. No son inexistentes los agravios de la ciudadanía mexicana con el presidente Trump, pero cuando de diplomacia se trata el pragmatismo importa.

López Obrador dio un discurso que funciona bien a todos los niveles, más allá de que le haya “concedido de más” y haya tenido la osadía de decir que Trump se ha portado bien con nosotros (cuando evidentemente no ha sido así), lo cual se le reprochó por no pocas personas.

Funciona porque su discurso habló de mercados, inversión privada y cooperación internacional. Su discurso seguramente ayudará generar eso que López Obrador no se ha molestado en generar en México: credibilidad y certidumbre en los mercados. No se peleó con los “empresarios fifís”, sino más bien hizo énfasis en el papel que éstos tienen en la economía.

El discurso funciona por el contexto en el que se da. López Obrador sabe que México está cayendo en una crisis económica muy fuerte (parte producto de la pandemia, parte autoinflingida) y sabe que necesitará de Estados Unidos para superarla. Mantener una buena relación comercial con el vecino del norte, con quien tiene el mayor número de importaciones y exportaciones, será crucial.

¿Qué habría pasado si, como deseaba la oposición, se hubiera puesto a despotricar contra Trump? Las relaciones se habrían visto muy afectadas con el alto costo político y económico que ello habría significado para el país. Es posible que algunos opositores de todos modos le hubieran reclamado y hubieran interpretado esos reclamos como una muestra de que “nos estamos enfilando ante el chavismo”.

Me sorprende que incluso gente especialista en el tema haya esperado que AMLO confrontara a Trump en este contexto y en estas circunstancias. Ello sólo habría servido como un acto de catarsis con efectos políticos y económicos muy cuestionables.

Es cierto que no es seguro que Trump gane las elecciones, de hecho Biden tiene una considerable ventaja sobre él (cierto también es que Biden no es fuerte como candidato) y en caso de que los demócratas ganen, no sabremos cómo van a ser las relaciones con ellos. Es válido preguntarse si hubo un buen timing o no por parte de nuestro gobierno, pero aún así, refrendar la alianza de nuestro país con Estados Unidos en estos meses que van a ser muy cruciales era algo muy importante. Era importante mandar un mensaje de certidumbre después de todos los errores que López Obrador y su gobierno ha cometido.

El discurso que pronunció AMLO de paso le ayuda a “poner quietos” a aquellos opositores que dicen que su gobierno nos va a llevar al comunismo, y tranquilizar un poco a quienes piensan que México va a seguir la ruta de Venezuela. En AMLO no hay un discurso antiimperialista, el mensaje de hoy es que la alianza es con Estados Unidos y no con China o el “Socialismo del Siglo XXI”. Ello también es prueba de la imposición del ala moderada de MORENA sobre la radical y eso es una buena noticia.

Es cierto que López Obrador de alguna manera se contradijo con lo que decía en la campaña (hasta escribió un libro al respecto), pero es mucho mejor que lo haya hecho a que haya sido “consistente” lo cual habría lacerado las relaciones con Estados Unidos. Su incongruencia discursiva es una mera trivialidad frente a lo que realmente importaba: refrendar la alianza con Estados Unidos y generar algo de certidumbre en los mercados internacionales después del cúmulo de errores e ineptitudes de su propio gobierno.

Hoy muchos vimos al AMLO que todos queríamos ver: uno responsable, que hable de justicia social sí pero también de mercados, inversión y cooperación internacional, un AMLO que no se dedique a polarizar. Lo más probable es que regrese y vuelva a ser como antes, difícil es esperar otra cosa; pero me parece que, incluso contra lo que yo pensaba, la decisión de ir a Washington fue acertada. Trump ni siquiera abusó de él (como algunos temían), todo se dio en un ambiente de cordialidad.