Durante la visita pasada del presidente de la república Andrés Manuel López Obrador al estado de Hidalgo donde se trataron temas de seguridad, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo lanzó una campaña en redes sociales con el Hashtag #AmloEscuchaUaeh donde solicitaban la intervención del titular del ejecutivo en el tema del congelamiento de las cuentas de esta casa de estudios por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), medida que se toma a partir de la investigación por presunto lavado de dinero.

No es la primera vez que la UAEH realiza actos para llamar la atención del presidente en este tema, recordemos que el año pasado, en la primera semana de mayo realizaron una marcha en la ciudad de Pachuca que contó con una gran afluencia de estudiantes inscritos a esta universidad. Cabe recalcar que el mensaje de las autoridades universitarias giró en torno a los “ataques” de la UIF contra la UAEH y no al presunto desvío de recursos que dio origen a las investigaciones por parte del órgano dependiente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

¿Qué tuvieron en común estas dos manifestaciones en distintos momentos? La participación de los alumnos de los distintos niveles educativos, esta participación tiene varias aristas, los que participan por voluntad propia que ven con orgullo su pertenencia a la universidad y quienes se sienten obligados a participar por las presiones ejercidas por las autoridades universitarias que pueden ir desde sanciones en calificaciones como suspensiones de los planteles. A lo que voy es, la universidad ve en su alumnado a su capital político y a través de un discurso bien aprendido por sus dirigentes manipula el “orgullo universitario” para usar a los y las estudiantes para actividades como las antes descritas y otras como la feria del libro, la carrera universitaria, etc.

El alumnado se haya entonces desprotegido por su propia universidad. Los concejos estudiantiles no son órganos que apoyen a las demandas que surgen de las inconformidades legitimas de los y las estudiantes, las autoridades desconocen las protestas de quienes se siente violentadas, acosadas por profesores en los planteles e incluso, se invisibilidad la protesta como fue el caso de una diputada emanada de la universidad que negó la existencia de acoso escolar en la UAEH. Como si no bastara eso, en medio de la pandemia que ha causado grandes estragos en la economía familiar, la universidad pone un plazo de cuatro días para que cubran la cantidad de mil cuatrocientos pesos por concepto de inscripción, un sector del estudiantado sale a las redes a solicitar el apoyo y comprensión de las autoridades universitarias y nuevamente se encuentran con el desdén hacia las justas reclamaciones.

Los tiempos actuales sugieren cambios, la comunidad estudiantil en Hidalgo tendrá que ir formando sus propias estrategias que le permitan crear las condiciones democráticas para que sus demandas sean escuchadas y atendidas, y, sobre todo, que sean realmente representados en los órganos estudiantiles que hasta este momento obedecen intereses cupulares y dejan de lado las legítimas exigencias de las y los estudiantes que aspiran a democratizar su casa de estudios.