
10 de enero de 2026
Alejandro Murat Hinojosa hizo su aparición pública, ahora en su papel de presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado y, por supuesto, como exgobernador del PRI reciclado en la nueva liturgia política. Desde esa cómoda posición, aseguró que la presidenta Claudia Sheinbaum tiene el respaldo absoluto del pueblo de México y del Congreso ante cualquier presión externa. Dicho de otro modo: unidad total, aplauso cerrado y cero matices.
El mensaje no surgió en el vacío. Llega después de que Donald Trump volviera a su discurso favorito y hablara de atacar por tierra a los cárteles en México. Frente a ello, Murat —quien hasta hace no mucho militaba en un partido hoy señalado como “el pasado”— concluyó que la respuesta correcta es cerrar filas, apoyar de manera incondicional a la presidenta y recordar, con solemnidad, los principios históricos de la política exterior mexicana.
Respeto mutuo, relación entre socios y no subordinados, cooperación sí pero con dignidad: el repertorio completo. Murat también subrayó que México mantiene una colaboración intensa con Estados Unidos en temas de seguridad y migración, siempre —aclaró— dentro de los límites constitucionales. Todo muy institucional, muy patriótico y muy alineado.
Así, el exgobernador priista se suma con entusiasmo a la defensa del proyecto que durante años fue su antagonista político. Porque en la nueva realidad política mexicana, las ideologías pasan, los gobiernos cambian, pero el instinto de supervivencia —y de cerrar filas— permanece intacto.